• MIÉRCOLES 1
  • de abril de 2026

Opinión

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Derecha, izquierda y centro

“Lo recomendable, es abandonar la dicotomía izquierda y derecha, para pensar la política de forma compleja [...]”

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.

Saúl Hernández Rosales

Doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos.

Cuando se inventó la categoría izquierda y derecha, para designar una posición política, los liberales estaban en la izquierda. Ser liberal en la revolución francesa era ser anticlerical, antiaristocrático y propugnar la igualdad ante la ley. Los revolucionarios franceses eran liberales.

Con el surgimiento del marxismo, la izquierda expulsa de su “posición” a los liberales, a los que acusa de burgueses y de edificar una democracia representativa que solo defiende sus privilegios. Luego de la revolución bolchevique de 1917, queda claro que la izquierda es antiliberal. Como vemos, es el comunismo el que sitúa a los liberales a su derecha.

A partir de entonces, la izquierda siempre ha considerado a los liberales como sus antagonistas. Si los liberales promueven una economía de mercado y libre competencia, ellos consideran que debe ser nacionalizada y planificada por el Estado. Si los liberales proponen una democracia representativa en la que compitan diversos partidos políticos, la izquierda contrapone la dictadura del proletariado. Con el surgimiento de la Guerra Fría: izquierda y derecha se reduce a comunismo (izquierda) y capitalismo (derecha).

Siendo esto así ¿En qué lugar se ubican los conservadores? Entendiendo como conservadores a aquellos que no creen en la igualdad ante la ley, que prefieren la fe religiosa a la razón científica, que creen en la familia más que en el individuo. Es decir, los que apoyan el régimen previo a la modernidad.

Algunos han resuelto este inconveniente con el prefijo “ultra”. Por ende, si hay un partido que cree en la democracia representativa, en la economía de mercado, en el respeto a la propiedad y en la igualdad ante la ley, pero también cree en el aborto y en el matrimonio igualitario, estos serían de derecha. Pero la “ultra-derecha” serían aquellos que aunque comparten la creencia en la economía de mercado, están contra el matrimonio igualitario, el aborto y otros derechos individuales, por considerarlos vicios de izquierda, que contaminaron a la derecha y le inocularon “progresismo”. Izquierda y derecha entonces, como en la vida misma, depende de la perspectiva.

En las últimas décadas, a la derecha se le asocia con el neoliberalismo. Esta confusa definición parece describir a todos aquellos que creen en el libre mercado, pero desprecian la democracia representativa y la igualdad ante la ley. Son aquellos que están dispuestos a abdicar de su condición de liberales en lo político, para abrazar exclusivamente el liberalismo económico. Estos, a mi parecer, son los conservadores de siempre.

Dicho esto, habría que responder a la pregunta inicial de varias maneras. La primera, el liberalismo clásico no es de derecha. ¿Por qué? El liberalismo clásico es laico, promueve la economía de mercado, cree en los derechos del individuo, es decir, respeta la propiedad sobre sus bienes y su cuerpo (estaría a favor del aborto, la eutanasia, la despenalización de las drogas y el matrimonio igualitario) creen en la democracia representativa y en la igualdad ante la ley. Una posición política de estas características es tildada por un conservador como un “progresista”. Dicho de otro modo: de izquierda.

La conclusión entonces, es que el liberalismo, cuando es visto por la izquierda es de derecha, pero cuando es visto por la derecha, es de izquierda. Si sumamos ambas perspectivas, el liberalismo vendría siendo el centro.

Ahora bien, es muy difícil encontrar un partido que sea puramente liberal. Incluso, cada uno de nosotros, convive con valores liberales, de izquierda y conservadores de forma simultánea. Lo recomendable es pensar la política más allá de la dicotomía izquierda-derecha, porque si se va a pensar de esa forma, es lógico que exista un centro y esa es la ubicación del liberal.

La derecha en América Latina es fundamentalmente conservadora (“neoliberal”). Cree en el libre mercado, pero si pueden favorecer los monopolios mejor. Es católica, antiaborto y desprecia los derechos individuales (tanto como la izquierda). Aunque también descarta los derechos sociales (salud y educación pública) tanto como los liberales. Cree en la democracia representativa, porque ha visto que en momentos de crisis, si se convierte en demagogo, puede ganar elecciones, pero ha apoyado dictaduras y gobiernos autoritarios, porque en el fondo, desprecia la República. Lo recomendable es abandonar la dicotomía izquierda y derecha, para pensar la política de forma compleja, superando lo que Raymond Aron denominaba, el pensamiento hemipléjico.