• SÁBADO 13
  • de junio de 2026

Cultural

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Chano Díaz Límaco presenta Ritual, su álbum de charango solista


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


“Aquí he dejado el alma”. Chano Díaz Límaco rasga un trino en su charango en re menor. Si su mano dejara de pulsar el instrumento, jura que se volvería “más” loco. La música es su tabla de salvación, su terapia para estos tiempos pandémicos. 

El hombre de las quenas, charangos, zampoñas y guitarras, de los mil proyectos musicales a ambos lados del charco, esta tarde vallejiana, tiene voz de harawi.

Ritual. Charango ayacuchano, su nuevo proyecto, es uno de los más personales. Es un disco de charango solista con el que paga deudas con sus hijos y su familia. Sobre todo, con los que ya partieron y los que van a partir, me explica con voz melancólica.

El multiinstrumentista dice que ha dejado el alma en este disco. Y hay tantos motivos para hacerlo. Está como un águila que da vueltas en el aire, “la posible partida”. Entonces el covid-19 le hizo dejar de lado los proyectos de terceros y abocarse a las producciones propias.

“Tengo que dejar un camino que le sirva a mi descendencia y a mis amigos; que sea un hilo conductor con la música de Ayacucho, con la que hemos crecido”, explica.

El repertorio

En Ritual conjuga géneros profundos, de tierra adentro, en los que evoca los instrumentos de su abuelo, la voz de su madre y de los ríos.

Como el “Wawapampay”, canto para cuando un niño fallece y su cadáver es paseado por la plaza del pueblo. Esas son las historias que le contaba y cantaba su abuela y él recrea en el diapasón del diminuto cordófono.

El wawapampay es un género muy difícil porque es triste y alegre, a la vez. Y Chano le agregó una introducción que tiene rabia y, a la vez, es una forma de pedir perdón a la Pachamama por los daños ocasionados por los runas.

“Herranza” es una suerte de invocación a los apus tutelares que se la enseñó en Cabana Sur el maestro del violín Chimango Lares; “Pumpín”, género y melodía de la provincia de Víctor Fajardo.

El indomable “Cocaquintucha”, ideal para la partida de un ser querido, comparte con “Putka Mayu” el no tener una “cadencia” como el huaino común. Ambas melodías se transforman en huainos-rituales. Otra madera. Otro canto telúrico.

“Wayno” es una melodía lenta y “Ritual” es la única canción propia, donde el músico expresa a plenitud los graves sentimientos que siente hoy, tiempo de Tánatos.

O como dice con rabia, “grabar estas canciones ha sido mi única y última defensa ante este virus del carajo”.

Cada año, la voz de Chano se pone más ronca y para Ritual se apoya en las “voces” de distintos charangos, construidos por los maestros lutieres Elvis Pajares y Augusto Melgar. Este último trabajó 30 años con Abraham Falcón.

Nuevos proyectos

Si Ritual es el yin, el yang será Mestizo, un álbum que verá la luz en unas semanas y contendrá un repertorio de huainos, yaravíes, carnavales, arascascas, géneros ayacuchanos más mestizos.

Porque si en el 2020 se dedicó a la guitarra ayacuchana y el charango, este 2021 marca el retorno de Díaz Límaco a los vientos andinos con un disco en formato de cuarteto, con guitarra percusiones y bajo.

También anuncia el segundo CD de Bolero Blues Project, su proyecto de cantautor. Un disco de bossa nova a guitarra y violín. Prepara un álbum en el que tocará con antaras que respetan las afinaciones de la cultura Nasca. Uno de “jarana andina” junto al maestro guitarrista Víctor Angulo. Y otro llamado a Voz y charango, a dúo con la cantante Karla Sofía y con un repertorio en quechua.

Datos:

A inicios de los noventa participó en los teatros londinenses Lyric Hammersmith y The Gate Theatre del estreno mundial de El loco de los balcones, de Mario Vargas Llosa.

La presentación del disco Ritual será el sábado 27 por las plataformas digitales.

Ese día, a las 15:00 horas, Chano Díaz Límaco participará, vía Facebook de Musicandina, del concierto virtual gratuito junto a Pelo D’Ambrosio, Julio Humala y Nancy Manchego.

Cifra:

300 producciones ha grabado desde 1991 el músico ayacuchano.