• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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ARTESANÍA Y EMPRENDIMIENTO

Técnicas tradicionales de hilado cusqueño llegan a la era del e-business


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


A los 12, 13 años, ya sabía conjugar con hilos los verbos trasquilar, urdir, madejar, teñir. Se lo decían sus manos al contacto con las fibras de alpaca. A los 15 años, Victoria Quispe Mamani ya sabía que se dedicaría en su vida a hilar y a tejer. Como todas las mujeres de su comunidad, había aprendido este arte de mamás, de abuelas, de primas. A los 12, 13 años, ya sabía conjugar con hilos los verbos trasquilar, urdir, madejar, teñir.

En Ananiso, a 4,200 metros sobre el nivel del mar, comunidad campesina del distrito de Pitumarca (provincia de Canchis, Cusco), no hay “ropa de marca”. Y es común que las chicas se inicien temprano en esa actividad, a fin de confeccionar sus vestimentas con esos colores tan hermosos como el cerro de los siete colores.

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Victoria era de las que darían un paso más: ella confeccionaría prendas para venderlas. Tal como había visto hacerlo a los artesanos, ella también necesitaba poner en valor lo que creaba con sus manos para sobrevivir, por necesidad económica.

Ahora, la señora Quispe es maestra tejedora. Tiene 48 años y nueve hijos. A todos ellos, a hombres y mujeres, les ha enseñado los secretos de su arte, las técnicas que conjuga.

Escucho su historia por terceros. Me la cuenta su hija mayor, Octavia Rafaele. Porque Victoria es quechuahablante. Y yo, me disculpo, no domino el runasimi. Octavia dice que sus hermanos varones han superado a la maestra y madre. Es otra de las victorias de Victoria.

La artesana es separada y vive con sus hijos en la ciudad sureña de Sicuani. Para armar su telar, busca un lugar libre y silencioso donde se puede concentrar. Ahí clava las cuatro estacas en el piso para empezar a trabajar. Practica el tejido telar de cintura y se le denomina también pampahuay.

Trabaja con fibra de alpaca y baby alpaca, 100% fibras naturales. En el telar de cuatro estacas le puede tomar tres días o una semana elaborar un chullo. Dependerá de la motivación que tenga. Explica Octavia: su madre se levanta, cocina y luego se pone a tejer.

Pero hay días en que debe dedicarse a las reuniones de la Asociación de Productores Artesanales de Ticllas de Antisuyo, que ella preside, y reúne a una quincena de artesanas. Y otros días, está abocada totalmente a su producción.

Victoria lidera la conservación de los saberes ancestrales del telar de la provincia de Canchis (diversos premios recibidos en la última década lo avalan) y, a la vez, con curiosidad, está atenta a lo que sucede en el mundo contemporáneo. Fusiona las distintas técnicas tradicionales para desarrollar nuevos diseños y los “pallay” (o motivos iconográficos).

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Desde que el año pasado se inició la pandemia, el negocio para los artesanos ha bajado bastante. La mayoría del público que valoran el trabajo de los artesanos, de lo hecho a mano, son extranjeros. Y hoy está muy restringido su presencia.

Si bien entre los grupos de artesanos se apoyan, no ha sido suficiente y, por el covid-19, muchos hombres y mujeres han tenido que abandonar la artesanía y volver a las labores a la chacra, para sobrevivir. Se ha retrocedido mucho en los planes que tenía la asociación para crecer.

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Frente a esta realidad, Victoria pudo hacer realidad un sueño. Se llama Hilando Victoria. El proyecto ganó el año pasado un financiamiento del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).

Se trata de una plataforma cuyo objetivo es no solo difundir los trabajos que ella hace, sino también de todas las mujeres de su asociación, para generar ingresos económicos. La idea de Victoria es que con la plataforma los artesanos y las artesanas retomen su actividad creativa.

“Es un sueño que ha tenido mi madre. Su sueño ha sido llegar a sus clientes que valoran su trabajo. Este premio nos está apoyando para crear nuestra plataforma virtual y llegar a ellos”, dice Octavia.

Por estos tiempos pandémicos, Hilando Victoria se está enfocando en el mercado nacional, pero cuando mejoren las condiciones, su objetivo es llegar a los clientes extranjeros. El comercio electrónico constituye una herramienta para hilar la tradición en este siglo hacia nuevos públicos.