• SÁBADO 14
  • de marzo de 2026

Editorial

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Protejamos la fauna silvestre

El Perú es hogar de miles de especies de fauna y de flora silvestre, por lo que es considerado país “megadiverso” y, además, una de las cinco naciones con mayor biodiversidad del planeta. Tal condición obliga al Estado a desplegar las acciones necesarias que contribuyan a proteger a ese patrimonio de las amenazas que lo acechan, especialmente del tráfico ilegal.

Preservar esta riqueza es una tarea ineludible, no solo porque la ley interna y los compromisos internacionales sobre la materia que hemos suscrito así lo dispongan, sino porque también de ese modo aportamos a proteger la biodiversidad mundial, a las propias especies, así como a miles de importantes ecosistemas sin los cuales la vida en nuestro planeta sería severamente afectada.

En lo que se refiere a la fauna silvestre, en el Perú habitan más de 500 especies, muchas de las cuales están en vías de extinción y que además soportan la presión del tráfico ilegal, una de las actividades ilícitas más lucrativas del mundo solo después del narcotráfico, la trata de personas y la venta de productos falsificados.

A fin de combatir este problema, el Perú aprobó la Ley Nº 29763, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, que establece el marco normativo general, así como la Estrategia Nacional para Reducir el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre al 2027 en el Perú y su Plan de Acción 2017-2022, documento que fija los objetivos por alcanzarse en este ámbito.

Dicha estrategia, implementada por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), busca que al 2027 el Perú haya reducido el tráfico ilegal de especies silvestres, en coordinación con todas las entidades del Estado, los países vecinos, la ciudadanía y el sector privado. Para ello, tiene entre sus objetivos específicos educar, sensibilizar y difundir información a la población sobre este tipo de tráfico ilegal.

Que todos los peruanos se involucren en esta cruzada es necesario debido a que un alto porcentaje de las especies van a parar a los mercados a la espera de encontrar algún comprador. Por tanto, es imperativo que tomemos conciencia sobre la urgencia de no apoyar este delito, dado que al adquirir un ser vivo sacado ilegalmente de su hábitat se incentiva a los traficantes a seguir con su actividad. Según las autoridades, de 10 animales que caen en manos de estas personas, al menos nueve perecen por las condiciones deplorables en que son tratados.

Es lamentable que esta actividad ilícita no se haya detenido incluso en la actual pandemia, a pesar de los notables esfuerzos de entidades como el Serfor. Según información oficial, desde el inicio de la emergencia sanitaria hasta julio pasado, se han decomisado 824 especímenes de fauna silvestre, entre vivos y muertos.

Por lo expuesto, es urgente que todos tomemos conciencia sobre la importancia de combatir el tráfico de vida silvestre con el propósito de proteger nuestra biodiversidad, preservar los ecosistemas y no afectar a la población dedicada al comercio legal. Uno de los primeros pasos que podemos dar es no ser cómplices del delito y, por el contrario, denunciarlo ante las autoridades, así como exigir la máxima sanción que la ley contempla para quienes atentan contra la riqueza biológica del Perú.