• DOMINGO 24
  • de mayo de 2026

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El joven empresario en el Perú

  
  
  
  
  Editor  
  
  
  Humberto Villanueva  

Profesor de Administración de la Universidad del Pacífico

  
  
  
 

La Ley del Joven Empresario (Ley N.º 31828), promulgada en el 2023 y aplicada desde el 2024, se presenta como un paquete de incentivos para promover la creación y formalización de negocios liderados por jóvenes de 18 a 29 años. La norma simplifica la constitución de empresas, permite deducir un 50% adicional de la remuneración básica de nuevos trabajadores jóvenes, otorga una bonificación del 5% en contrataciones públicas, habilita la devolución del IGV a exportadores y crea un fondo de financiamiento por medio de Cofide. Son medidas que reducen barreras de entrada. Pero la pregunta es si bastan para transformar la realidad productiva juvenil.

Aunque introduce incentivos valiosos, la ley se enfoca en facilitar la entrada al mercado, no en fortalecer las capacidades productivas que determinan la sostenibilidad de un negocio. Ayuda a que más jóvenes se formalicen, pero no aborda los factores que permiten que un emprendimiento crezca, innove y permanezca en el tiempo.

Desde una mirada de desarrollo productivo, el impacto de la ley sería mayor si se vinculara con instrumentos públicos-privados de mejora de productividad, acceso a crédito, asistencia técnica y articulación con cadenas de valor. Se requieren además de facilidades administrativas: desarrollo de capacidades.

Para lograrlo, dos elementos son claves. Primero, articular los instrumentos existentes: que servicios como los del ITP Red CITE, los fondos de ProInnóvate o Procompite se orienten de manera integrada hacia emprendimientos juveniles con potencial. Y segundo, adoptar un enfoque territorial que identifique sectores estratégicos por región y conecte a los jóvenes mediante un ecosistema público-privado-académico que funcione como red de soporte.

La Ley del Joven Empresario es un punto de partida. El reto es convertirla en una plataforma que escuche a las regiones, active el talento joven y lo conecte con oportunidades de negocio. No basta con crear empresas: necesitamos empresas productivas que generen empleo y transformen el desarrollo del país desde cada territorio.