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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

Una agenda para el nuevo Congreso

“Es probable que considerar una agenda mínima que incluya algunos de estos temas contribuya a mejorar la aprobación del Parlamento entre la ciudadanía”.

13/11/2019


Los congresistas que sean electos en los comicios parlamentarios del 26 de enero del 2020 tendrán la responsabilidad de discutir un conjunto de temas que quedaron inconclusos en el anterior período legislativo.

Una de las reformas más importantes que no pudieron aprobarse en su totalidad es la que tenía por finalidad optimizar nuestro sistema político, mejorar la calidad de la representación y combatir la corrupción en los partidos.

La comisión de alto nivel que presidió el politólogo Fernando Tuesta presentó 12 proyectos de ley, de los cuales el Ejecutivo entregó al Parlamento los seis considerados más urgentes. Si bien el Parlamento aprobó algunas de esas iniciativas, están pendientes ciertos temas que bien podrían retomarse en el nuevo período legislativo.

Uno de ellos es la reforma de la inmunidad parlamentaria. Diversos sectores coinciden en que este punto debe modificarse para evitar que la prerrogativa sea usada por los congresistas vinculados con delitos para evadir su responsabilidad ante la justicia. La propuesta de la comisión Tuesta, hecha suya por el Ejecutivo, planteaba que la Corte Suprema de Justicia se encargara de levantar esta protección. Sin embargo, cambios introducidos en la pasada Comisión de Constitución frustraron que ese planteamiento fuera aprobado.

Asimismo, en el ámbito político podría debatirse la propuesta para que la elección de los parlamentarios se lleve a cabo al mismo tiempo que la segunda vuelta, así como la que propone renovar el Congreso por mitades.

En el primer caso, elegir a los legisladores en la misma fecha del balotage permitiría a la ciudadanía reflexionar mejor sobre su voto y evitar una relación desproporcionada entre el Ejecutivo y el Parlamento, como ocurrió en los comicios del 2016, que otorgaron mayoría abrumadora solo a una agrupación política.

La renovación por mitades, de acuerdo con especialistas, obligaría a los congresistas a preocuparse por realizar una gestión responsable ante la posibilidad de ser revocados por la población y, además, funcionaría como una especie de válvula de escape ante eventuales situaciones de conflictividad y entrampamiento con el Ejecutivo, lo cual evitaría recurrir a la cuestión de confianza.

Sin duda, otro de los temas que deberán ser abordados es la elección de los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional que reemplazarán a los seis integrantes cuyo período ya venció. El proceso deberá cumplirse con transparencia e imparcialidad a fin de asegurar que este colegiado no sea deudor de alguna opción política.

En otro ámbito, el Congreso también podría incluir entre sus prioridades la aprobación de normas que contribuyan al esfuerzo por reactivar las obras paralizadas, con el objeto de atender la demanda ciudadana por una mejor infraestructura y de paso contribuir al impulso de la inversión pública.

Es probable que considerar una agenda mínima que incluya algunos de estos temas contribuya a mejorar la aprobación del Parlamento entre la ciudadanía.

Al margen de los temas que el próximo Congreso decida impulsar, sería conveniente un esfuerzo de este poder del Estado por evitar que la relación con el Ejecutivo sea de confrontación, tal como ocurrió con el Parlamento disuelto, pues ello no abona al clima de estabilidad política que el país necesita.