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Año de la Universalización de la Salud
SÁBADO 26

de setiembre de 2020

ENFOQUE

Sumar o restar, ¿de qué lado estamos?

26/7/2020


Rolando Donayre Rios

Periodista

Esta pandemia que viene azotando al Perú ha puesto a sus más de 31 millones de habitantes en dos condiciones perfectamente reconocibles.

Por un lado, están las personas que un día antes del 15 de marzo del 2020 se sentían seguras de que el mañana traería –bien que mal– los mismos vaivenes a los cuales estaban acostumbrados en la vida diaria. Es decir, salir de casa, caminar al paradero, tomar el bus, llegar al trabajo, interactuar con la gente y compañeros hasta el término de la jornada, sin mayores restricciones ni preocupaciones que les quitaran el sueño.

Hasta allí, como la película del italiano Roberto Benigni, la vida era bella. Éramos de alguna manera, amos y dueños de nuestro futuro.

Luego del mensaje presidencial que anunciaba el primer caso de covid-19 en el Perú, hecho que deberemos recordar como una escalofriante estampa en nuestra mente, la vida cambió de inmediato.

En adelante, todos nos volvimos “vulnerables”. Es como si a todas las casas se les hubieran arrancado las puertas. Todos nos sentimos sin defensa ante los posibles robos de gente extraña.

Entonces vinieron las nuevas medidas: usar mascarillas, el distanciamiento social, lavarse las manos como locos, usar alcohol, entre otras indicaciones. Hoy, un sentimiento de alineación nos embarga. Un luto social nos ha mudado el rostro. No queremos evidenciar el llanto, pero como reza el dicho, “la procesión va por dentro”.

Ser vulnerable ya no es una condición solo de una parte de la población. Ser vulnerable es la nueva realidad que debemos asumir hoy en día, nos guste o no. Tal vez esa sea una situación que nos obliga a bajar la cabeza, mirar al prójimo con ojos más generosos y replantear nuestra vida con los principios y valores de antaño, de los cuales hemos renegado tanto.

Pero también está otro grupo denominado los “todopoderosos”, aquellos que juran que el covid-19 no les va a afectar, que la enfermedad de moda es una broma y pronto va a pasar. Son aquellos que dicen “pues de algo hay que morir” y no toman en serio las recomendaciones de las autoridades.

Son los que pasean a sus perros como si nada. Aquellos que celebran sus fiestas en casas y calles, los que, en un arranque de sentimentalismo, cruzaron media ciudad para saludar a sus madres y padres por su día. Son los que han multiplicado el virus en otras regiones del país, por su intransigencia y falta de cuidado.

Vulnerables y todopoderosos son dos condiciones que aun deberemos asumir en este tiempo tan aciago. Solo es cuestión de saber ubicarnos para sumar o restar en esta guerra declarada a un enemigo invisible en común y que todos unidos debemos vencer con lo mejor de nosotros.




El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.