Tipo de cambio:

Compra: 3.546

Venta: 3.550


Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 5

de agosto de 2020

Sin bajar la guardia

“El riesgo de un potencial rebrote debe obligarnos a estar expectantes de nuestro cuidado, sin bajar la guardia ante una pandemia que pasará a la historia de la humanidad”.

3/7/2020


Los índices recientes del comportamiento de la pandemia en el Perú reflejan una disminución lenta y progresiva de los contagios del covid-19 en la población porque caen las cifras de los casos activos y aumenta el número de los pacientes recuperados. Sin embargo, el Gobierno ha sido cauto en el análisis de esos indicadores porque la enfermedad tiene una evolución distinta en cada región del país, y ha llamado a los peruanos a continuar el estricto uso de mascarillas, el aseo de manos y el distanciamiento social.

La realidad de otras naciones afectadas por la cepa viral confirma que una ligera flexibilización en esa suerte de decálogo de la nueva convivencia social ocasiona nuevos contagios que de no ser controlados pueden convertirse en un peligroso rebrote que echaría por la borda todo lo logrado a costa del sacrificio de la población y del perjuicio sufrido por la economía nacional.

Ya hemos visto que los especialistas identificaron una segunda ola de transmisión en China, Corea del Sur, Japón y Alemania, donde existe un sistema de salud más vigoroso y las medidas sanitarias fueron extremas, lo que genera una preocupación justificada.

Es cierto que la lucha contra el covid-19 en el Perú ha dejado importantes lecciones en el control del virus. El Poder Ejecutivo ha reconocido que esa experiencia nos ha permitido fortalecer el esquema sanitario, epidemiológico y hospitalario en el ámbito nacional, lo que ha potenciado la capacidad de respuesta ante un eventual rebrote.

Aun así, lo ideal es prevenir y no quedar sujeto al albedrío y a la virulencia del virus, por lo que resulta imprescindible el fortalecimiento de protocolos para impedir que la cepa se propale y descartar por completo el relajamiento de medidas que impidan su avance. Ya lo dijo la Organización Mundial de la Salud: “El covid-19 podría no desaparecer nunca”, y el mundo ya no enfrentaría solamente una segunda ola de contagios, sino también oleadas que se superpondrán, sin dar un respiro a la comunidad internacional para controlar su expansión.

Con visión previsora, el Gobierno ha anunciado la conformación del denominado Comando Vacuna para que unidos los sectores público y privado dirijan sus esfuerzos a adquirir la futura vacuna que diversos laboratorios en el mundo trabajan. Hablamos de una solución futura que podría estar lista a fines de año para alivio de todos, pero mientras tanto es fundamental que continuemos con los cuidados establecidos por el Ministerio de Salud para evitar cualquier tipo de transmisión.

El Perú ya ha sufrido el impacto de la afección, que ha sido grande en las regiones Loreto, Piura, Lambayeque y Lima, donde las cifras de contagiados y fallecidos empezaron a reducirse, lo cual es una satisfacción, sobre todo porque esos resultados son producto de una cuarentena general de 100 días que la población acató estoicamente por su salud, pero el riesgo de un potencial rebrote debe obligarnos a estar expectantes de nuestro cuidado, sin bajar la guardia ante una pandemia que pasará a la historia de la humanidad.