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Año de la Universalización de la Salud
SÁBADO 26

de setiembre de 2020

Ser fuerte

Somos los amos de nuestro destino y el primer amor debe ser hacia nosotros.

18/7/2020


Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Hace poco, durante un desayuno sabatino, alguien a quien quiero mucho me miró fijamente y dijo: “Has notado que usualmente cuando uno está transitando un mal momento, ya sea emocional, laboral o familiar, todo el mundo dice debes ser fuerte, pero ¿de dónde crees que sale esa fuerza?”

Me quedé silente porque descubrí que también había hecho esa recomendación a muchas personas, sin analizar de dónde podrían sacar esa fortaleza, así que con vergüenza negué con la cabeza; su respuesta fue tan contundente que me dio un vuelco el corazón, “del amor” me dijo y tuve que darle la razón. El amor es el motor para lograr aquello que creemos imposible de realizar.

Por tanto, cuando llega a nuestras vidas causa una verdadera revolución, es imposible esconderlo y nos transforma desde el interior. Mueve paredes y sacude nuestros cimientos, pero también nos cubre con un manto de bienestar y sosiego. Es un constante contraste de emociones, ya que empieza dentro de nosotros una burbujeante fortaleza que nos hace sentir intrépidos y audaces, aun si nuestro carácter nunca fue así, pero, al mismo tiempo, nos mantiene el corazón en calma y el espíritu en paz.

En contraste, creo que vivimos una sociedad tan distante y virtual, que olvidamos lo bonito que se siente disfrutar del amor y sus detalles en la vida real. Tememos tanto ser lastimados que nos cerramos ante la posibilidad de enamorarnos, pero no debemos temer. Lo que necesitamos es elegir bien; no repetir patrones del pasado que fracasaron, perdonar a quienes nos lastimaron, pero fundamentalmente, perdonarnos por nuestros errores.

Basta de caminar con una mochila pesada llena de culpa, rabia y resentimientos, sintiendo que merecemos que la gente nos critique, ofenda, u opine sobre nuestras acciones pasadas, recordemos que somos los amos de nuestro destino y que el primer amor debe ser hacia nosotros. Tenemos que aprender a enamorarnos de la imagen del espejo más allá del peso, medidas, color de piel o rasgos; es decir, amar lo que lo somos y aceptar lo que nunca seremos. Solo así podremos avanzar tan lejos como deseemos.

Es una tarea compleja que suena fácil, pero no lo es. Especialmente, cuando antes nos han dicho que no podemos o que no lo merecemos, pero olvidamos que la vida se termina rápido y no podemos desperdiciarla escondidos en un rincón. Es vital soltar aquello que limita y recargarnos de amor para tener la valentía de arriesgarnos y demostrarnos lo fuerte que somos.

Finalmente, salí de la cafetería recordando el poema de Pellicer “Yo había puesto encima de mi pecho, un pequeño letrero que decía: “Cerrado por demolición”. Y aquí me tiene usted pintando las paredes, abriendo las ventanas, adornando la mesa con la flor amarilla, con que paga el otoño sus encantos” porque el amor, brinda fuerza para ser feliz.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.