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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

CIRUGÍA E INVESTIGACIÓN

Pasión por curar a los niños

El primer nosocomio pediátrico del país, Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña (INSN), conmemora 90 años de labor pedagógica, investigación y atención. Se trata de un centro referencial a escala nacional, a donde llegan los casos más complejos de todo el país.

4/11/2019


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Ingresa a sala un paciente para una operación de “cardio”. Son las que más tiempo toman. El caso es complejo: el niño tiene un año y síndrome de Down. En la sala quirúrgica contigua se opera a un menor con genu varo, una patología de los miembros inferiores. El médico trabaja “disparando” con rayos equis para hacer la “correctiva”.



Aquí, en el sétimo piso del hospital del Niño o Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña (INSN), que cumplió 90 años el 1 de noviembre, funcionan ocho salas de operaciones y una de recuperación. Aquí llegan las patologías más complejas, “referenciadas” de todo el Perú. Esos casos representan más del 50% de las operaciones que se atienden a diario.

Tres de estas salas se utilizan las 24 horas porque sirven también para el servicio de Emergencia, que solo cuenta con un quirófano. Este mes se inaugurarán tres salas modernas en este servicio y una sala de recuperación, lo que permitirá ampliar aún más la oferta de atenciones en el sétimo piso.

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¿Antecedentes?, ¿patología?, ¿con tratamiento?, ¿tiene vía?, pregunta la anestesióloga. Amor vas a soplar un globito, ¿ya?; la niña parece un pajarito asustadizo y dice sí moviendo la cabeza. Le ponen la máscara facial, ella sopla, mira el globito, va quedando sedada.

“Se descansa en la casa; acá se necesita avanzar”, da la consigna la doctora Carmen Ruiz, jefa del Departamento de Investigación, Docencia y Atención en Anestesiología del INSNS-Breña, a cargo de del trabajo en las ocho salas.

En 2018 se practicaron 12,000 operaciones y este año serán 14,000. La infraestructura es la misma. El aumento tiene otras razones: el incremento de personal “y al mayor esfuerzo”, que permiten el aumento de los turnos quirúrgicos, que hora funcionan en la mañana y en la tarde. Los casos menos complejos se atienden en alguna de las 18 salas “periféricas” que hay en el nosocomio.



A las ocho de la mañana llegan los primeros pacientes. En las ocho salas trabajan un centenar de médicos, técnicas, enfermeras, especialistas del centro quirúrgico, esterilización, farmacia; más los residentes formados por el propio hospital o los que llegan mensualmente de otros hospitales y de provincias. Una singularidad, el 70% del equipo son de mujeres.

En la sala 3 ingresa un menor de 3 años. Es muy pequeño para su edad. No tiene cuello y presenta deformidades. Sufre de osteopetrosis, una patología muy rara, de huesos muy densos. El niño fue abandonado y vive en un albergue. Por fortuna, el Seguro Integral de Salud (SIS) permite que se realicen estas operaciones, explica Ruiz. “Las historias de los niños no las sabemos. El hecho es que llegan aquí y tratamos de hacer lo mejor que podemos por ellos”.

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El Servicio de Genética y Errores Innatos del Metabolismo ocupa un pequeño espacio dentro del hospital. Aquí trabajan cuatro médicos, biólogos y tecnólogos. Arman diseños de investigación y publican en diversas revistas internacionales. En el 2012, este servicio ganó el premio Hipólito Unanue por el atlas que desarrolló del registro iconográfico del Perú, que registra la mayoría de enfermedades presentes en el país.

El biólogo Félix Chavesta me explica sobre el procesamiento de citogenética: se toman las muestras del niño y sus padres. La mayoría de las pruebas implican un “cultivo”, que después se “siembran” en placas y se colocan en unas “estufas” y, tras unos días –que pueden ser de 3 a 30 días–, se “cosechan” en otro ambiente y, de ahí, empieza el proceso, de acuerdo con los exámenes.



“Hay una demanda creciente por pruebas genéticas”, explica el doctor Miguel Chávez, jefe de Genética. Ahora todos los servicios del nosocomio solicitan la opinión de Genética, lo que justifica un mínimo de 30 atenciones a niños por día.

Las patologías que se ven son las cromosómicas, las enfermedades genéticas, también las enfermedades raras, de uno en 10,000, 30,000, 100,000. O hay niños que no tienen nada y se descarta.

El servicio de Genética del hospital del Niño es el único a escala nacional que realiza estudios genéticos con “niños de cristal”, así como la prueba de microarray, que facilita descubrir fallas en el ADN.



“Estas pruebas serían impensables para las familias sin el SIS, que permite realizarlas”, recuerda Chávez. El 85% de los pacientes son del interior del país. En el caso de Lima, la mayoría son del distrito de San Juan de Lurigancho. La próxima meta del servicio es implementar una prueba genética mucho más fina, el “secuenciamiento masivo”, que posibilitará observar las mutaciones, desde alteraciones cromosómicas a génicas.