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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 7

de diciembre de 2019

Lima y sus calles milenarias

El Qhapaq Ñan es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde el 2014. Esta red de caminos, que recorrió la totalidad del Tahuantinsuyo, sigue hoy existiendo en la modernidad de las ciudades, y Lima no resulta la excepción.

15/11/2019


Suplemento Variedades


Texto Renzo Chávez

La estructura urbanística de la capital es muy cuestionada hoy en día. En medio del caos y los padecimientos ocasionados por el tráfico o el mal desarrollo de pistas y avenidas, las buenas rutas son aquellas que surgieron no en la modernidad, sino en la época de las antiguas culturas peruanas.

Esto es lo que demuestra el director de la asociación cultural Lima la única, David Pino Bazalar, quien se ha dedicado a desarrollar un meticuloso estudio sobre la antigua herencia urbana que tiene la Ciudad de los Reyes.

David ya realizaba el trabajo de reconocimiento de las zonas potencialmente históricas de Lima; sin embargo, la invitación especial para un programa de televisión potenció las actividades que desarrollaba y le ayudó a hacerse conocido.

Caminata

Es así que, como parte de las actividades de la asociación cultural, promueve y organiza caminatas por la ciudad, reconociendo estos antiguos caminos que conectaron  hace cientos de años al Perú con lo que ahora son otros países.

“La ruta del centro de Lima es la que viene desde el norte –la zona de Trujillo y cercanías– hasta Pachacámac; también está la que va de la sierra al mar, en lo que hoy es jirón Quilca; igual que el jirón Rufino Torrico, que no es recto, es curvo, porque fue parte de la antigua red del Qhapaq Ñan. Todas estas son rutas preexistentes”, explica Pino Bazalar.

Mientras recorremos los jirones Junín y Conde de Superunda explica cómo estas investigaciones tienen como base el trabajo desarrollado por el Ministerio de Cultura, que recoge los aportes de Alberto Regal y Juan Gunther para reconocer cuáles son los restos sobrevivientes del Camino Inca.

“La principal particularidad que encontramos hoy  en esta ruta del Qhapaq Ñan son edificios emblemáticos que vienen desde la época virreinal, incluso algunos de la etapa prehispánica, cuya ubicación resulta lógica en este recorrido”, manifiesta.

Así detalla como el convento de los Dominicos o la oficina de correos están cerca por sus labores de evangelización y distribución de mensajería, respectivamente. De igual forma, la que fuera casa del curaca Taulichusco –que actualmente es el Palacio de Gobierno– estuvo en esta parte de la ruta.

“Uno de los motivos –aceptados por muchos historiadores– para que Pizarro fundara aquí la Ciudad de los Reyes fue la existencia de una civilización con red de caminos y un sistema hidráulico ya existentes”.

Haciendo camino

La realidad de la historia, según las investigaciones consultadas por David Pino, es que los incas establecieron las rutas del Qhapaq Ñan sobre los caminos que diseñaran anteriormente las culturas que existieron en lo que hoy es la ciudad. La cultura Lima fue la principal, pero también se reconoce a las Colli, Garagay, Armatambo, Ichma, entre otras, que se desarrollaron en los valles del Rímac, Chillón y Lurín.

De esta forma, el Imperio incaico se establece unificando las rutas de estas culturas pequeñas para integrarlas al gran camino imperial. Posteriormente, durante la conquista, los españoles harían uso de estas rutas asentadas para recorrer y expandirse en el territorio nacional, para así dejar los cimientos iniciales que usó la capital de la nueva República.

Llegando desde el norte –y hablando según los nombres actuales–, en Lima el Qhapaq Ñan se iniciaba en Ancón, por la variante de Pasamayo, para ingresar por la antigua Panamericana hasta la avenida Túpac Amaru.

Tras pasar Lima norte (Puente Piedra, Carabayllo, Comas e Independencia), cruza el Rímac por la avenida Pizarro hasta prolongación Tacna, para después ingresar a Lima por el actual pasaje Camaroneros, allí en esos tiempos antiguos se cruzaba el río mediante un puente de sogas y crizneja, en lo que ahora es el puente Rayito de Sol.

Ya en Lima, el camino seguía por los jirones Rinconada de Santo Domingo,  Conde de Superunda y Junín, pasando por la actual plaza Italia, donde seguía una ruta directa a la sierra. Asimismo, en el cruce con jirón Huánuco surgiría una nueva vertiente en dirección al sur, que es casi paralela a otra que sirvió de guía para establecer la avenida Paseo de la República.

“Resulta curioso que en estos importantes cruces hoy existen iglesias, quizá eso fue para el proceso de extirpación de idolatrías”, comenta David Pino, junto al detalle de que este recorrido sigue muy de cerca el paso de los ríos.

El tiempo y la renovación periódica de las autoridades ediles desde mediados del siglo pasado ocasionaron el establecimiento de nuevos sectores de la ciudad sobre los restos del camino, lo que hizo que se pierda la ruta integral.

Sin embargo, aún hay propuestas, como la que lleva adelante David Pino Bazalar, para que el Perú pueda recorrer aquellos caminos que vieron el paso del inca, de las culturas milenarias, de los conquistadores y hasta de los que han luchado por nuestro país.