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SÁBADO 7

de diciembre de 2019

EXPERIENCIA VIVENCIAL EN EL PARAISO ALTIPLÁNICO

Lago Titicaca: eje del turismo en Puno

El mundo altiplánico nos cautiva con su misteriosa atmósfera y la imponente presencia del lago navegable más alto del mundo, en torno al cual se desarrolla un singular modo de vida que Puno invita a conocer.

14/11/2019


Suplemento Lo Nuestro


Texto y fotos: Juan Puelles


¿Cómo describir con palabras las sensaciones de lo que estoy contemplando? A veces, ni unas cuantas ni miles de palabras reflejan a cabalidad las emociones. Como ahora, que admiro la magia de este atardecer que se despliega presuntuoso en la inmensidad del Titicaca, el mítico lago sagrado para quechuas y aimaras, aquí, en Puno, donde casi se toca el cielo.

El panorama del altiplano podría pasar como algún lugar del desierto marino, con inmensas y áridas planicies, rodeadas de cerros pelados; pero la realidad de los efectos de la altura y el frío seco y helado de estos parajes que atizan a citadinos poco acostumbrados, recuerdan que estamos a más de 3,800 metros de altitud, en plena puna, que, por cierto, es la razón etimológica de Puno.



El altiplano puneño, desde tiempos milenarios, vio florecer diversas sociedades humanas, como pukinas, pucarás y tiahuanacos, de donde nacieron los kollas, lupacas y pacajes. Años después y ya entrado el virreinato del Perú, Puno recibe la fundación hispana, de la mano del virrey Pedro Antonio Fernández de Castro, el 4 de noviembre de 1668, sentando las bases de una variopinta ciudad, fruto sincrético del legado de las culturas primigenias, con la estela venida de la lejana Europa.

El lago mar
Puno es la principal ciudad del altiplano peruano y capital de la región sureña del mismo nombre; su vida transcurre con la influencia simbiótica del grandioso Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Hasta la rigurosidad del clima se amaina por el influjo del Titicaca, debido al proceso de evaporación de las enormes masas de agua.



Las viejas lenguas cuentan que, en épocas ya perdidas en las profundidades del tiempo, fueron las lágrimas del dios Sol, quien, compadecido de los humanos, originó el lago, venerado por los antiguos y respetado hasta la actualidad.

Otra leyenda tiene al lago Titicaca como el génesis de todo, es decir de donde emergieron los fundadores del incanato, el imperio más poderoso del continente americano.

La parsimoniosa quietud de la inmensidad lacustre seduce y todo visitante se deja envolver, sin oponerse a tal seducción. Es noviembre, las lluvias tocan la puerta, pero eso no es excusa para navegar sobre estas aguas, que por ratos son como el mismo mar que se pierde en el horizonte. Vamos a Taquile, una de las islas naturales más particulares del lago, a tres horas de navegación desde la ciudad de Puno.

Recorrido emocional
En el trayecto, las islas flotantes hechas con totora por los uros, el pueblo que asegura, están aquí desde los albores de la vida y dicen ser los originarios; se mecen dócilmente en los vaivenes de las frías aguas.

Estudios étnicos y antropológicos muestran que los uros originales provenían de un tronco único, que no es ni aimara, ni quechua. Actualmente existe una mixtura, pero inclusive en ese mestizaje, muchas de sus tradiciones se mantienen incólumes.

Las nubes empiezan a desfilar por ese indescriptible cielo azul. Parecen copos de algodón que esperan ser cosechados. El panorama no tiene comparación y entretiene la vista mientras nos acercamos a Taquile. Un par de chiquillos ríe al ver sus rostros en la pantalla de la cámara fotográfica. Otros otean curiosos a los visitantes que se movilizan entre numerosas lanchas apostadas en el embarcadero. Más allá, un grupo de hombres y mujeres que resaltan con el rojo intenso y el negro azabache de sus típicas vestimentas, sonríen despreocupados. 
Taquile y su pujante comunidad quechua dan la bienvenida.



Desde cualquier rincón de la isla, el panorama del lago Titicaca es increíble. Como lo es también la maestría de los textiles taquileños, que la UNESCO declaró, en el 2005, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.



La isla del encanto
Por todo este conjunto de paisaje y cultura, Taquile es considerada una de las islas lacustres más hermosas del mundo. Y eso los taquileños lo saben y por eso se han organizado en un eficiente e innovador modelo de turismo vivencial, que rinde  beneficios a las familias isleñas y permite que el turista tenga un contacto mucho más cercano con las costumbres y tradiciones de esta comunidad.

Es tal el desarrollo logrado por sus habitantes que administran su agencia de viajes comunal, Munay Taquile (www.taquile.net), todo un éxito que se refleja en cada experiencia viajera, que aumenta en número cada año, debido a la mayor demanda del destino.



Sabores de altura
Imaginen esto: una deliciosa trucha con ensalada fresca, papitas cosechadas en los andenes de la isla y una tibia infusión de muña, sentados en una colorida mesa, frente al azul inolvidable de las aguas del Titicaca, que acaricia con su fresca brisa. ¿Qué tal? Ese es nuestro almuerzo.



La tarde avanza y después del banquete, solo queda tenderse en el verde pastizal, entrar en la modorra de una rica siesta y dejar que el tiempo pase sin prisa alguna, esperando que se precipite la magia del atardecer.

¿Cómo describir las emociones de este fascinante crepúsculo altiplánico? Acaso decir que la luz del sol, ya apostado en el horizonte del Titicaca, ha pintado todo de naranjas y rojos, ¿es suficiente? Complicado. A veces, las palabras no son suficientes para describir las emociones. Solo queda, como ahora, contemplar y dejarse sorprender. A lo lejos, el sonido de los sicuris se mezcla con el infinito.


Qué ver y qué hacer

-A 34 kilómetros de la ciudad se despliega la laguna Umayo, donde se alzan las chullpas de Sillustani, complejo funerario de épocas kollas e incas.
 
-El turismo vivencial en las comunidades, también se desarrolla en Amantaní, isla ubicada al norte de Taquile. También en las comunidades de Llachón, Ccotos y Ticonata, ubicadas en la península de Capachica.

-Los precios de los tours a las comunidades de los Uros y la isla Taquile varían entre 25 y 30 dólares. Incluye traslado, entradas y el almuerzo en la isla.

-De Lima a Juliaca hay 1.30 horas en avión y 24 horas en bus.


También en El Peruano

Limpieza del lago Titicaca impulsará turismo y pesca con proyecto del Sistema de Tratamiento de Aguas Residuales de la cuenca del lago https://t.co/ymwSrsOJSI pic.twitter.com/wx0IwZ1Ccw