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Grace Kelly, la musa de Hollywood que fue princesa

17/11/2019


Javier Alejandro Ramos

Periodista

El 12 de noviembre de cada año se recuerda el natalicio de una hermosa actriz estadounidense, que en el pináculo de su popularidad en Hollywood hizo realidad el sueño de toda mujer del siglo XX: casarse con un monarca y convertirse en princesa. Grace Kelly nació en 1929 en la ciudad de Filadelfia y falleció en 1982, a los 52 años, viviendo intensamente pese a su relativamente corta existencia.

Grace Kelly estaba destinada a ser una estrella. Desde muy joven se evidenciaba que estaba dotada de un natural glamour. Su familia era rica y nunca necesitó trabajar. Gozó de una magnífica educación, una cálida familia, era refinada, dominaba varios idiomas y tenía un porte distinguido. Se interesó por la actuación y convenció a sus padres de que le pagaran los estudios.

Así empezó a los 18 años una carrera exitosa como modelo y fue llamada por la TV, donde trabajó en medio centenar de producciones, así como en el teatro. El cine no la ignoró, filmó 11 películas y ganó un Óscar antes de protagonizar el mejor papel de su vida: convertirse en la esposa del príncipe de Mónaco, Rainiero III, en la que fue considerada la boda del siglo XX, en 1956.

Debutó en el ecran en 1951, en el filme Horas de angustia, de Henry Hathaway. Hacía el papel de una joven casada que decide terminar su matrimonio. Se desligó de la Fox, que promovía por entonces a Marilyn Monroe, y filmó luego junto a Gary Cooper el western A la hora señalada, también llamada Solo ante el peligro (High Noon, en inglés). Luego hizo Mogambo, de John Ford, al lado de Clark Gable y Ava Gardner; Crimen perfecto y La ventana indiscreta, ambas de Alfred Hitchcock, la última junto a James Stewart; La angustia de vivir (1954) de George Seaton, con Bing Crosby y William Holden, por la que ganó el Premio de la Academia; Fuego verde, Los puentes de Toko-Ri, Atrapa a un ladrón, con Cary Grant; El cisne (1955) y Alta sociedad (1956) con Frank Sinatra y nuevamente Crosby.

Había conocido a Rainiero en 1955 durante el Festival de Cannes, donde se estrenaba justamente El cisne, en la que Kelly era una princesa que para evitar la ruina de su patria debía casarse con el monarca de otra nación, interpretado por Alec Guinness. La coincidencia con el floreciente romance con el príncipe de Mónaco fue muy comentada.

Poco tiempo después se casaron, y Grace dejó Hollywood para vivir su cuento de hadas en el palacio de la familia Grimaldi. Rainiero necesitaba descendencia además, pues si moría sin ella, Mónaco pasaría a poder de Francia. Tuvieron tres hijos: Carolina, Alberto y Estefanía. Gracias a Grace Kelly, el principado fue más que un casino y alcanzó un esplendor increíble.

La soberana del pequeño reino europeo sufrió un accidente automovilístico el 13 de setiembre de 1982, falleció al día siguiente a causa de las heridas sufridas en él. Su hija Estefanía, que iba con ella, resultó ilesa. Al morir Rainiero, en el 2005, fue enterrado junto a su bella esposa.