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SÁBADO 7

de diciembre de 2019

ENFOQUE

El tango de la inflación argentina

13/11/2019


Jorge Amadeo Medicina Di Paolo

Docente de la carrera de Economía de la Universidad de Lima

La inflación es un desequilibrio macroeconómico que se manifiesta con el encarecimiento en el costo de la vida. A manera de ejemplo, observemos lo que ocurre en Argentina, un país abundante en recursos naturales y con un capital humano educado y capacitado históricamente.
Sin embargo, “el tango de la inflación” se sigue repitiendo sin que cause placer. Según fuentes del INDEC argentino, en el 2017 la tasa de inflación acumulada alcanzo el 24.8%, en el 2018 subió a 47.7% y para este año alcanzaría el 53.9%, con una tasa mensual promedio del 6%. Entonces, nos preguntamos: ¿Existe autonomía en la política monetaria por parte del BCRA para dejar de imprimir?, o ¿las presiones sociales y las expectativas negativas hacia la dirección o conducción del país estarían obligando al Gobierno central a devaluar la moneda local por la fuga de divisa americana (dólar), como medida paliativa?

Hoy, un dólar estadounidense se cotiza en 64 pesos argentinos por la incertidumbre en los mercados. Ello genera una mayor inestabilidad al buscar refugio en el dólar americano, por ser una moneda fuerte y mejor aceptada. Esto motiva una mayor alza en su precio (pesos más devaluados) por la alta demanda de las instituciones financieras y de agentes que buscan no perder el valor de sus activos (dolarización), trasladando el alza en el promedio de los precios en pesos de los bienes y servicios importados de la economía argentina con mayor impacto en la canasta de bienes y servicios (alimentos, bebidas y artículos para el hogar) para una familia tipo urbana.

Los efectos negativos de la alta inflación se pueden observar a simple vista: los billetes (papel moneda) son de un material más ordinario para que el valor extrínseco no sea mayor que el de emisión. Además, observemos la alta unidad de cuenta que se imprime en el papel moneda, como es el billete de 100 pesos argentinos, que equivale hoy para el Perú algo de 6 soles.

La inflación tiene muchas consecuencias negativas para el ciudadano que recibe un sueldo o salario real más bajo. Para entender mejor, el poder de compra (adquisitivo) por sus ingresos es menor. Disminuye su riqueza y el ciudadano se empobrece adquiriendo menor cantidad de bienes y servicios, sumado a la carestía de estos por la reducción de la oferta de bienes.

La inflación desestabiliza la economía en su conjunto. No hay capacidad de ahorro y, por lo tanto, no existen inversiones privadas por efecto de una alta tasa de interés nominal que también sube (indexa) al mismo ritmo que la tasa de inflación. Los créditos se tornan limitados, caros y escasos.

Una medida de shock para reducir la tasa de inflación es dura pero necesaria. No existe otra receta para combatirla y nuevamente la población sufrirá otro escenario complicado por el efecto del ajuste de tipo restrictivo (políticas duras del tipo fiscal y monetarias), generando una caída del gasto agregado, o la demanda agregada para estabilizar la economía.




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