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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

BRAULIO CHAPPELL, ACTOR

“El arte no es una carrera fácil”

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Convertido en una de las nuevas figuras de la escena nacional, nos habla sobre la felicidad de vivir de su pasión

6/10/2019


Cecilia Fernández Siivori

mfernandez@editoraperu.com.pe

Con un talento y una energía que conmueven, Braulio Chappell es una de las nuevas figuras de la escena peruana. Derrochó todo su talento en la reciente puesta ‘Los cerdos no miran al cielo’ y en las próximas semanas mostrará de qué madera está hecho en ‘El Gran Show’, en el que demostrará la experiencia acumulada en estos años. Braulio nos contó cómo ha sido su camino en el arte, su vida y lo que le da alegría a sus días.

–¿Cómo nace esta vocación, este amor por el teatro que hoy te tiene inmerso en las tablas?

–Desde muy pequeño me nace. Siempre me gustó el arte. Dibujaba, cantaba en mi banda de ‘rock’ del colegio, bailaba; era el área en el que mejor me desenvolvía. Y es que en mi familia siempre estuvo presente la música. Recuerdo que los domingos nos juntábamos y se armaba una jarana mezclando guitarra, cucharas, cajón y voces. Yo era feliz.

–¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el teatro?

–Mi primer acercamiento con el teatro fue cuando Osvaldo Cattone hizo la reposición de ‘Annie’ en 1997. Tenía 8 años, y si bien no recuerdo al detalle mi llegada al teatro, sí tengo vívida esa sensación de felicidad de haber estado en primera fila teniendo tan cerca a los actores. Fue un mundo mágico y diferente que me marcó para siempre.

–Tú actúas, cantas y bailas, ¿esto parte de la necesidad de que un artista de teatro debe tener una educación integral?

–Disfruto mucho de la actuación, el canto y el baile. Sobre todo cuando hago musicales en los que puedes integrarlos. Creo que, como actor, mientras más herramientas tengamos, mejor. Nunca sabemos cuándo y qué personaje puede llegar a nosotros; por eso es necesario estar preparado para saber cómo abordarlo y hacerlo nuestro.

–Sobre todo ahora que los musicales en el país ganan espacio…

–Esta preparación, considero, no solo es favorable para los musicales, sino también es de gran aporte en las obras de otro corte, como las literarias. Es fundamental tener dominio de nuestra voz, técnica de respiración y vocal. Como también es importante tener conocimiento y control de nuestro cuerpo para crear personajes, ya que todo en nosotros comunica, cada detalle, hasta la posición de un dedo.

–¿Cuál ha sido tu mayor reto sobre el escenario?

–Creo que cada personaje es un reto. Me encanta retarme y me tengo prohibido decir “no puedo”. Recuerdo que uno de estos retos para mi carrera fue en ‘Piaf’, cuando tuve que interpretar a Yves Montand, un actor y cantante ítalo-francés. Tuve que cantar en francés, italiano y en inglés. Mi preparación fue intensa, no solo para lograr una buena pronunciación, sino también para poder expresar y entender qué estás diciendo y decirlo de verdad.

–¿La dirección teatral es un reto pendiente?

–Sí, no descarto para nada la dirección. De hecho, he asistido a Bruno Odar en su escuela, y regresar a mis inicios me nutre y motiva mucho. Pronto espero dirigir mi primera obra. Todo a su tiempo.

–¿Qué es lo último que nos presentaste en teatro?

–Estrenamos la puesta ‘Los cerdos no miran al cielo’, una obra de Sala de Parto producida por La Teatrera. Esta comedia fue dirigida por la gran Kathy Serrano, a quien quiero y admiro mucho. Y en noviembre, la siguiente temporada de ‘El Gran Show’. Estoy contento y agradecido por la oportunidad con la producción y con Gisela. Y emocionado a la vez por esta nueva aventura. Así que a prepararse para dejar todo en la pista.

–La historia abordaba el tema del dinero, ¿crees que el dinero es la meta que tienen muchos?

–No sabría decirte si es la meta de otras personas, pero creo que si bien el dinero es parte importante en la vida porque te da estabilidad y tranquilidad emocional, no lo es todo. El dinero va y viene. Y muchas veces podemos perder el enfoque del día a día dejando de lado aspectos trascendentales de nuestras vidas, como la familia, los amigos. No se vive para trabajar, se trabaja para vivir. La felicidad son los momentos que uno crea y existen con dinero o sin él.