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SÁBADO 7

de diciembre de 2019

OPORTUNIDAD COPERA

Copa Libertadores: Lima se prepara para albergar el River-Flamengo

El Estadio Monumental, considerado uno de los más grandes de Sudamérica, lucirá su mejor versión.

10/11/2019


La designación de Lima como sede de la primera final única de la Copa Libertadores entre River Plate y Flamengo, que se jugará el sábado 23 de (15:00 horas), traerá beneficios al Perú en varios aspectos, pero el más importante será colocar al país en los ojos del mundo como el lugar ideal para desarrollar grandes eventos deportivos.

Las garantías brindadas por el Gobierno inclinaron la balanza a favor de la capital peruana, que asomaba de manera tímida para reemplazar a la ciudad de Santiago, convulsionada por una seguidilla de protestas. Asunción y Medellín se disputaban palmo a palmo la opción. La capital paraguaya, que fue sede de la final de la Copa Sudamericana, no estaba interesada en volver a someterse a la logística. Fue dejada de lado.

La lejanía de la localidad colombiana de Medellín para ambas hinchadas, tendrían que hacer dos viajes para llegar, jugó en contra.

Tras la incertidumbre por no encontrar sede, el presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, se comunicó con los directivos de la Conmebol e hizo llegar su interés por albergar la final. Una vez aceptada la capital se optó por el Estadio Monumental, ya que en esa fecha el Estadio Nacional estará ocupado.

La buena cantidad de conexiones que tiene el coloso de Ate con el Aeropuerto Jorge Chávez y su capacidad para hasta a 80,000 personas dejó conformes a los dirigentes de River Plate y Flamengo.

El más grande

El Estadio Monumental, donde Universitario juega de local, fue inaugurado el 2 de julio del 2000. Es considerado uno de los estadios más grandes de Sudamérica con una capacidad de 60,000 espectadores en las graderías y más de 20,000 personas en los palcos.

El estadio es el motivo del litigio entre Gremco –la empresa que gestionó el préstamo para comprar el terreno– y el club crema, ya que ambos se consideran acreedores de la propiedad, situación que todavía no se ha resuelto.