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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

Belleza y diversidad

Desde su tribuna como arquitecto de interiores, Raúl Soriano busca contribuir a la preservación de especies autóctonas, a través de sus rompecabezas de animales en 3D.

15/11/2019


Suplemento Variedades


Texto Zaira Barúa Silva

Entrar al estudio de Raúl Soriano es como entrar en un pequeño zoológico de papel. De arriba abajo, entre impresoras, pistolas de silicona y algunos muebles de escritorio, el cuarto luminoso de paredes blancas exhibe una diversidad de especies como vicuñas, tucanes, osos de anteojos, tiburones, un zorrito de Sechura y hasta un Martín pescador. El espacio llama la atención no solo por la variedad, sino también por la belleza de cada pieza y su perfección.

El creador de estos animales tridimensionales cuenta que su trabajo es una forma de contribuir a la preservación del ecosistema de estas especies; algunas de ellas autóctonas de nuestro país. “En mi experiencia como arquitecto desarrollando puntos turísticos, conocí ecosistemas deforestados, tráfico de animales, comunidades que practicaban la taxidermia y diversos maltratos a la naturaleza; inicialmente culpaba a los nativos de esta situación, sin embargo, entendí que lo que ellos hacían era su forma de sobrevivir, luego empecé a detectar otros agentes responsables como el Estado o los turistas, hasta que entendí que el problema también era del que observa lo que sucede y nada hace, pudiendo ayudar a reducir el impacto”, relata.


Precisión y paciencia

Raúl Soriano o Warano (como lo conocen sus amistades y algunos clientes), comenta que luego de constante exploración decidió crear un producto que sea rotativo con una dosis de arte. Esta técnica, a diferencia del origami, consta de varias piezas, las cuales se moldean previamente en computadora para luego ser impresas en cartulina. Para su armado se requiere precisión y paciencia. “Investigué mucho para crear un producto que concientice sobre esta problemática local, pero a la vez les dejara algo positivo, y me gustó la idea de los rompecabezas en 3D. Algunos amigos me dicen que me he metido a una chambaza, sin embargo, creo que es mejor hacer algo y salir un poco de tu zona de confort que vivir quejándote. Le tengo mucho cariño a mi trabajo y al no tener referentes locales cada uno de estos animalitos ha pasado por meses de ensayo, por eso lo hice todo a puerta cerrada”, relata el joven arquitecto, mientras me muestra sus primeros trabajos, guardados en una caja de cartón.

Aunque su proyecto no distingue edad, Warano considera que estos rompecabezas en 3D están pensados sobre todo en niños, porque son ellos quienes recibirán como herencia un ecosistema alterado. “Esto es principalmente para nuestros hijos, para que ellos conozcan de respeto y conservación porque si seguimos en el mismo camino de aquí a veinte años la fauna que podíamos apreciar, será solamente historia”.

Animales fantásticos

Cuenta la leyenda del oso de anteojos o ukumari (vocablo quechua), que “Uku” fue espíritu joven que durante mucho tiempo se aprovechó de los cultivos y granjas de los campesinos, tomando frutas y maíz que los niños dejaban en los alrededores.
“Decidí que estas piezas no sean animales únicamente, sino darles un personaje. Ukumari significa el oso que abraza, lo llaman así porque no es un oso de gran tamaño ni agresivo como los demás, al igual que el oso de anteojos, también hemos desarrollado una historia para Tumi, el tiburón gris”. 

A inicios del 2020 estarán disponibles en el mercado local estos rompecabezas de animales en 3D y parte de los ingresos que se recauden por su venta serán destinados a diversas ONG. 

“En nuestro caso, la metodología es inversa porque nosotros colaboraremos con las ONG que hacen estudios de estos animales o trabajan en su hábitat para preservarlo, de este modo los compradores se sentirán parte de un proyecto de conservación.

Nuestra idea es salir al mercado con una pieza original que puede ser decorativa y, en paralelo, empezar talleres de armado para que todos aprendan; este producto, además de tener un fin social, desarrolla la creatividad de los niños, así como su motricidad fina”.