Tipo de cambio:

Compra: 3.546

Venta: 3.550


Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 5

de agosto de 2020

REFLEXIONES

Volver a sentir

Más allá de hacernos sentir vivos, es necesario mantener la capacidad de asombro que tienen los niños para poder disfrutar cada día con sus noches, y sentirnos agradecidos por ello.

4/7/2020


Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


En la casa de mi mamá es imposible irse con las manos vacías. Ella siempre tiene un postre, un poco de comida que dice que le sobra (y nunca le creo) con la que nos envía para que disfrutemos en nuestras casas. La última vez que la visité salí con un recipiente lleno del ají que ella prepara, es más bien como una salsa, pero es realmente un manjar para mí.

Durante una semana, todo lo que preparé fue en función de combinarla con esa salsa, hasta un sánguche de queso llevó de complemento esa preparación de mi mamá y me quedé pensando en la importancia de sentir.

El uso de nuestros sentidos en la cotidianidad es importante. Tanto, que desde que uso el barbijo no escucho bien. He descubierto la necesidad de ver los labios de mi interlocutor para entender mejor las palabras, también, disfruto con mayor intensidad los olores. Me gusta el aroma de las flores frescas, llegar a casa para percibir el olor que solo siento en mi hogar y que me brinda la sensación de bienestar.

Pero en los sentimientos también se perciben sensaciones. ¿Cuántas parejas dejaron de sentir? Es decir, sus vidas son rutinas mecánicas que se limitan a cumplir acciones diarias, pero olvidaron la emoción de una cena sorpresa, la alegría que genera recibir un ramo de flores, o la paz de ver juntos una serie de televisión mientras disfrutan de una copa de vino.

Sentir es vital, más allá de hacernos sentir vivos, es necesario mantener la capacidad de asombro que tienen los niños para poder disfrutar cada día con sus noches, y sentirnos agradecidos por ello. La vida es bonita, pero olvidamos que se va muy rápido, así que no perdamos el tiempo en futilezas.

Recuerdo cuando era joven, me sentaba sobre el capó del auto apoyando mi espalda en el parabrisas, solo para mirar las estrellas y soñar. Durante el paso de los años vamos adquiriendo responsabilidades y nuestro nivel de estrés aumenta y hace que dejemos de darle importancia a lo realmente importante para fijar nuestra atención en temas materiales y efímeros.

Así que los invito a regresar a lo básico. Volvamos a descubrir nuestro lado humano, detengamos el paso para caminar un rato por el parque, sentémonos a ver el mar, disfrutemos de un dulce con café sin mirar el reloj, besemos con los ojos cerrados y bailemos abrazados a quienes amamos, así sea en la cocina de nuestra casa. Regalémonos la oportunidad de volver a sentir.

Finalmente, la vida tiene una amplia oferta de sensaciones, pero como decía Vincent Van Gogh: “No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta”, así que tratemos de que nos lleven a un puerto que nos brinde felicidad y paz, en compañía de la gente que amamos. Nunca es tarde para empezar a ser feliz y el mejor lugar para iniciarnos es en la cotidianidad, desde la sencillez.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.