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DOMINGO 20

de octubre de 2019

CULTURA VIVA COMUNITARIA

Quijote en Lima Norte

Desde hace 9 años, el proyecto Quijote para la Vida apuesta por la cultura y la lectura en el distrito de Puente Piedra. Esta iniciativa, impulsada por un grupo de vecinos del pueblo de Santa Rosa, se repite en diversas partes del país.

31/8/2016


José Vadillo Vila

Fotos: Oscar Farje

El pueblo de Santa Rosa, en Puente Piedra, tiene 15,000 habitantes. Uno de sus barrios se caracteriza por un Quijote de tamaño natural y chatarra, hecho de tubos de escape de tres pulgadas y media, silenciadores, cadenas de motos, rodajes y tornillos.

Estamos en el pasaje Ayacucho, más conocido como barrio Quijote. La escultura del artista Miguel Mejía aguarda a la entrada de la Biblioteca Comunal Don Quijote y su Manchita, en la cual los niños de la localidad disponen de más de 500 libros para leer.

En los alrededores, hay murales artísticos –de esos que le hacen falta al centro de Lima–. Uno se llama Tanque de amor, lo hicieron los niños de la comunidad luego de ver documentales sobre el conflicto palestino-israelí.

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La biblioteca comunitaria fue el primer logro que tuvo la asociación Pueblo Grande, la cual apuesta, desde hace nueve años, por la lectura y la cultura.

Al frente se ha inaugurado el Centro Cultural Luis Berger, en el que 60 niños reciben diversos talleres. Berger es un exsacerdote que hace medio siglo colocó los cimientos de la iglesia, la escuela y el pozo de agua de Santa Rosa.

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La asociación busca democratizar arte, lectura y deporte. En el tercer piso del edificio, todas las mañanas, Cielo, Carla, Harumi, Arola, Fiorella, Luis y otros niños practican la gimnasia artística, bajo la supervisión de la profesora Lis Pérez Quispe.

Ella, junto con su esposo, Eddy Ramos, son los ejes del proyecto Quijote para la Vida, en el que las redes de amistades y los profesores con espíritu social son vitales para llevar adelante los talleres.

“La lectura es transversal a todo el proyecto. No es tan sencillo que un niño comprenda un texto. No basta con sentarlo con su libro. El cine, la danza, todas las actividades ayudan a que el niño desarrolle su cerebro, para que tenga una mejor calidad de lectura”, dicen los esposos.

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En el segundo piso del Luis Berger, las noches de los martes y jueves 30 niños ensayan bajo las órdenes del profesor Henry Espinoza para ser parte de la futura Orquesta Sinfónica Juvenil Quijote. Esto es posible gracias a una asociación suiza que apoya el proyecto.

El primer piso es una sala multiusos en la que los fines de semana se ven y se discuten películas, se dictan talleres diversos y se recibe a los invitados internacionales que cuentan a los niños sus experiencias.

La asociación tiene claro que lo gratis no dura. “Los padres ahora pagan una pequeña mensualidad [25 soles] porque empiezan a valorar el trabajo”, explican los Ramos.

Quijote para la Vida ya se repite en otros barrios con “gestión cultural para la sostenibilidad”. Una joven de Carabayllo crea su biblioteca inspirada en la metodología y la diversidad que engloba el proyecto, en la cual libros, cine, fotografía y muralismo se juntan. Otra lo hace en Ñaña, Chosica; y un grupo de estudiantes de Huánuco también lo implementa. Todo sea por un futuro con arte y deporte. 

60 niños de la comunidad llevan diversos talleres  en el año.