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DOMINGO 20

de octubre de 2019

EDITORIAL

Por una cultura del reciclaje

18/9/2019


Los gobiernos locales podrían aprobar incentivos tributarios a aquellas personas que entreguen residuos reaprovechables para su reciclado. Descuentos en el pago de arbitrios podría ser una alternativa de retribución.

Nuestro planeta enfrenta un severo riesgo de contaminación debido al desecho indiscriminado de residuos sólidos y a los gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global.

Si bien la contaminación atmosférica es un problema de alta preocupación mundial, no menos importante es el arrojo descontrolado de productos contaminantes, como el plástico.

De acuerdo a cálculos de diversas entidades, al menos 8 millones de toneladas de plástico llegan al año a los mares y océanos y se estima que la cantidad aumente debido al uso masivo de objetos a base de ese material y a la lenta eficacia de los esfuerzos por controlar su desecho.

Al respecto, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó este año un informe que advierte del elevado deterioro de los ecosistemas marinos y de la biodiversidad en caso de que no se tomen medidas eficientes cuanto antes.

Ese efecto ya es fácilmente observable en nuestros días. Son comunes los casos de animales de mar enredados en cuerdas y desechos de plástico o que perecen por su ingesta. Se espera que para el 2050, el 99% de las especies marinas lo hayan ingerido.

El Perú no es ajeno a esta realidad. Según datos del Ministerio del Ambiente, en el 2016 fueron generadas más de 7,000 toneladas de residuos sólidos urbanos. De ese volumen el 18.7% son residuos inorgánicos que bien podrían reciclarse, pero solo se interviene el 1.9%. La contaminación del Mar de Grau y de los ríos con el plástico y otros desechos es un preocupante asunto.

Por eso es vital para nuestro mar, las especies que en él habitan y el medioambiente, promover una cultura de reciclaje que permita reducir paulatinamente la contaminación por residuos.

Si bien la cantidad de productos reciclables es muy reducida, representa no obstante una oportunidad para seguir impulsando este rubro y hacerlo crecer. Hay que considerar, además, que se trata de una actividad capaz de generar empleo al incluir no solo a empresas pequeñas y medianas, sino también a personas de a pie que van de punto en punto en las ciudades recogiendo productos reaprovechables a fin de obtener ingresos. Actualmente, hay 180,000 personas dedicadas al reciclaje y otras 500,000 dependen de esta actividad.

Sin duda, las diversas campañas educativas sobre el reciclaje lanzadas por el gobierno son positivas, ya que buscan involucrar en esta cruzada a todos los sectores del país, especialmente a las familias.

Han sido medidas plausibles también la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos y la promulgación de Ley que Regula el Plástico de un Solo Uso, normas que buscan evitar la proliferación de desechos y evitar su llegada a zonas de frágil ecosistema.

Es necesario que la cultura del reciclaje cale en toda la población para evitar el arrojo indiscriminado de desechos. Una propuesta: los gobiernos locales podrían aprobar incentivos tributarios a aquellas personas que entreguen residuos reaprovechables para su reciclado. Descuentos en el pago de arbitrios serían una alternativa de retribución.

El problema es grave y como tal demanda soluciones innovadoras. La responsabilidad es de todos.