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Año de la Universalización de la Salud
LUNES 24

de febrero de 2020

Poesía y atrevimiento

Las iniciativas por promover políticas en favor de la salud mental se visibilizan hoy con más frecuencia. Desde el campo de las letras, María Font busca enterrar los estigmas de quienes la padecen, a través de su poesía.

14/2/2020


Suplemento Variedades


Texto y foto Zaira Barúa Silva

El verdadero nombre de María Font es una especie de misterio que me ha sido prohibido revelar, y debo confesar que la mística de su seudónimo me hace cómplice voluntaria de este secreto a voces. Han pasado más de diez años desde que, sentadas en el aula de un colegio católico, nos dejamos enamorar por la lectura de algunos fragmentos escritos por James Joyce, Edgar Allan Poe y Honoré de Balzac. Feminista, amante de los gatitos, y literata de profesión, Font construye una sólida carrera en el mundo de las letras, basada en el empoderamiento y el amor; así como la enfermedad, la decadencia y la utopía.

Las mujeres del espacio

La segunda entrega de Font muestra a dos personajes femeninos en los que confluyen la lucha y la resistencia, caso parecido al de su primera publicación “Blue Tragedy o el Panfleto del gatito negro”. En esta segunda entrega, se proyectan dos voces: el personaje que se percibe en la subjetividad y Carolina, el otro personaje representado. “Aprendiendo a enterrar a los muertos es una especie de regalo de amor hacia Carolina, quien, a pesar de sus trastornos, es un ser resistente al control y la represión. El nombre con el que nació el primer borrador fue Across the universe y luego terminó siendo ese el título de la primera sección”. 

A diferencia de su primer proyecto en el que la construcción de personajes se relacionaba con el feminismo, Font sostiene que esta nueva apuesta es en su mayoría reivindicativa. “La escritura aquí es política en todo sentido. Hablar de mujeres como personajes principales con una problemática de salud y que se note que hay una relación lésbica –una platónica–, podría acercarse al feminismo; en lo personal creo que es algo más reivindicativo, pues no se habla de salud mental y mucho menos si es un problema de mujeres. Se habla muy poco de nosotras, de nuestros problemas. Este trabajo es la esencia de lo que yo escribo, sobre mujeres, por y para mujeres”. 

Entre la utopía y la locura

Son fragmentos como: “Te guardo una cajetilla de cigarros luego de visitar el supermarket, me invitas cinco pastillas de clonazepam. Te coloco una almohada sobre la cara, me miras ya a lo lejos...” o “los píxeles de la ventana no desechaban la idea del escape y nosotras, con las arterias riéndose de nuestro plan”, los que la joven poeta presenta al lector con el fin de mostrar –de manera demasiado metafórica– el encierro al que se ven sometidas algunas personas cuando pasan por un proceso de internamiento. Más allá de desarrollar un poemario simbólico o hermético, Font confiesa que buscaba que se sintiera una especie de avance, y se sabe o entiende que Carolina nunca llega a salir del encierro que significa la internación psiquiátrica. 

“Pensé en quitarle el estigma a todo el tema de la salud mental y siguiendo la línea de mi anterior libro, lo enfoqué específicamente en la vivencia de dos mujeres. Repito en muchas ocasiones nombres de pastillas como clonazepam o diazepam que son ansiolíticos, de hecho, los más populares en los tratamientos para la ansiedad o para problemas de sueño, también hablo de la violencia médica dentro de estos contextos de internamientos por casos de salud mental que están fuera de control. 

Existe un verso sobre la cura del sueño y sobre las sogas, que son medidas extremas que se toman para casos psicóticos o de intentos de suicidios. Quise hablar de la salud mental como si se tratase de una canción, una no tan cercana a las de “The Beatles”, pero una que tiene un final triste al menos y se repite en todas las emisoras, es decir, no está oculta para nadie. Creo que esa fue mi idea inicial, pero como decíamos en mis clases de Literatura, siempre el lector puede dar su propia interpretación sobre los poemas y quedan al final un poco libres en el mundo para la lectura que se desee”.