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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 20

de octubre de 2019

ENFOQUE

No existen las medias tintas

10/10/2019


José Luis Bravo

Director de 360° Centro de Transformación Familiar

Hoy quiero sumarme a esa corriente que lucha contra la corrupción. Aunarme a ciento de miles de peruanos que consideran que este flagelo es como un virus que se traga la integridad de las personas.

La corrupción no conoce fronteras, ni es propiedad estatal. Se da tanto en los países ricos como en los pobres, en las empresas públicas y las privadas. Ha destrozado a cientos de miles de familias cuando algunos de sus miembros se han visto comprometidos.

En el Perú, por ejemplo, de 4,269 alcaldes más de 2,000 están denunciados por corrupción, decenas de ellos detenidos y/o prófugos con orden de detención.

Por eso, nuestro país mantiene un alto índice de percepción de corrupción ubicándose en el puesto 105 de 180 naciones, según el último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC 2018), elaborado por Transparencia Internacional.

“De tal palo, tal astilla”, reza el dicho popular. Y cuando se trata de corrupción, la historia tiene mucho que decir. ¿Cuántas mafias se han formado en el seno de las familias? Entonces, la familia es la llamada a romper este círculo vicioso.

El problema es que hoy pareciera que la sociedad valora más al hombre exitoso que al hombre virtuoso. El fin justifica los medios en la búsqueda del éxito.

La psicopedagoga Milagros Rubio explica : “La corrupción es un esquema cultural que se va haciendo cada vez más patente y que va generando un círculo vicioso difícil de romper”, pues se asume como algo normal.

Si bien es importante promover normas orientadas a sancionar a los involucrados en actos de corrupción, lo es también que desde el Ejecutivo y los gobiernos locales se promuevan programas de prevención desde el principal núcleo de convivencia de la sociedad: la familia, pues nadie se vuelve corrupto de un momento para otro. Es un ciclo que se inicia en la infancia.

Los padres tenemos la misión de educar a nuestros hijos en valores: en la sinceridad, el respeto, la solidaridad, si queremos que sean correctos. Y educar es coherencia. Si un niño tiene un buen ejemplo en casa, es difícil que se pueda desviar. Si imponemos el respeto (por el otro y los bienes del otro) en casa, tendremos parte del problema de la corrupción resuelto.

Los especialistas coinciden en que para promover valores no existen “las medias tintas”. Ladrón es el que roba un sol o un millón de soles. Debemos desterrar desde el seno del hogar famosas frases como “no importa que robe con tal que haga obras”.

A nuestros niños debemos enseñarles que la vida nos presentará desafíos, que debemos respetar los turnos, que no nos debemos amparar en la preferencia para sacar provecho. Instruirlos de que deben respetar a la autoridad y las reglas.

No enseñemos que la corrupción en sus diferentes modalidades es justificable. La corrupción es un delito, esa es la verdad, y la verdad es la verdad, no hay medias tintas.

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El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.