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Año del Buen Servicio al Ciudadano
VIERNES 15

de diciembre de 2017

INVESTIGACIÓN EN PERIODISMO

Los diarios de Lima

Colegio de Periodistas del Perú expone facsimilares del primer diario de Lima, de 1700 a 1711, y reivindica labor del editor Joseph de Contreras. Congreso de la República alista edición de las mil páginas.

19/6/2017


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

En la Lima de 1700, ciudad virreinal y pacata, se empezaron a publicar periódicamente impresos periodísticos y “relaciones de sucesos”. Quien estuvo tras el proyecto fue el editor e impresor real, Joseph de Contreras y Alvarado. 

Una década más tarde, De Contreras reunió las 1,045 páginas como Diario y memorias de los sucesos principales y noticias más sobresalientes de esta ciudad de Lima, corte del Perú. Desde el 17 de mayo de 1700 hasta fines de diciembre de 1711.

“Estos diarios habían sido enunciados por Rubén Vargas Ugarte, Raúl Porras Barrenechea, Ella Dunbar Temple, pero ellos nunca los vieron”, recuerda el investigador y periodista Fernando Obregón Rossi, quien está tras estos documentos desde 2003.

Ya sabía de su existencia por historiadores como el sacerdote Rubén Vargas Ugarte o el chileno José Toribio Medina. Cobraron nueva importancia tras la devolución de los libros que hizo Chile al Perú: Obregón encontró que el apellido De Contreras se repetía muchas veces. A ello se suma que en el 2007 la Biblioteca Pública de Nueva York (BPNY) publicó en internet sobre la existencia de estos diarios.

Largo camino

El empastado de más de mil páginas es lo único que queda de estos textos de periodismo primigenio limeño. Y solo su vida de ultramares es digna de novela o de serie de Netflix, si lo quiere.

“La primera noticia que se tiene de estos diarios perdidos es de 1830, cuando, en Londres, se los ofrece en un catálogo de libros por una libra y un chelín, equivalentes a 5,000 dólares actuales”.

Se les pierde el rastro hasta 1908, cuando son adquiridas por la BPNY. Y la noticia se anuncia con bombos en un diario de Filadelfia, porque se trata de “los diarios más antiguos de América”.

Hacia 1974, dicha biblioteca imprime un número especial de su revista, en que da a conocer el índice de estos diarios. Hacia el 2000, la Biblioteca Nacional del Perú edita un libro sobre los impresos más antiguos que posee y nombra a los diarios en Nueva York. En 2007, la BPNY publica en su web la existencia de los diarios.

Siete años después, el Colegio de Periodistas del Perú solicitó al Congreso de la República interceder para que la BPNY facilite el escaneo del empaste. En el 2015, la institución norteamericana da su visto bueno. Y, desde entonces, el Legislativo tiene pendiente la publicación de los facsimilares, que dan nuevas luces sobre la historia del periodismo del Perú y América.

Pieza que faltaba

“La colonia no tuvo periódicos”, aseveraba en la primera línea del muy difundido artículo “El periodismo en el Perú”, que escribió Raúl Porras Barrenechea y que apareció en la revista Mundial. Por décadas fue el santo grial para el periodismo peruano.

Gracias a Porras, la figura del editor Jaime Bausate y Meza y el Diario de Lima, editado desde el 1 de octubre de 1790, cobrarán renombre en nuestra historia local del periodismo. Mas treinta años después, Porras tiene acceso a otras fuentes, pero ya no le alcanzará la vida para ampliar sus estudios sobre este noble oficio.

“Hasta antes de esta noticia, se creía que lo era el News Letters de Boston, que salió en 1704, semanalmente. Pero entre 1704 y 1722, el Boston solo sacará noticias de Londres. En cambio, el periódico de De Contreras desde el primer día publica noticias de Lima y de otras ciudades de la colonia, como Arica, Valdivia, Pisco y Panamá. Lo hace mucho más periodístico, local, por eso engancha con la población”.

También la Gaceta de México, de 1722, hasta ahora la más antigua, en su primer editorial explica que sale a la luz “inspirados en las gacetas que se imprimen en Lima”. Con lo cual, México reconoce la existencia de un periodismo más antiguo y hecho en el Perú.

Lenguaje periodístico

Hay elementos por los cuales hablamos de periodismo en estos diarios del siglo XVIII. Obregón señala el “encabezado” similar al moderno “gorro informativo”; el manejo de una o dos columnas, de recuadros. Se utilizan las estadísticas que lo asemejan a las infografías actuales. Y hay otros elementos en los que el editor se inspiró, “posiblemente, en las gacetas españolas y francesas”. Pero siempre poniendo un sello local, limeño, peruano.

Obregón ha dividido los diarios en tres partes. En la primera se da cuenta de las noticias en sí, básicamente del virreinato peruano. La segunda parte son las reimpresiones de las gacetas del Viejo Mundo. La tercera parte son las “proclamaciones”, suerte de suplementos de hasta 60 páginas, que incluían grabados tanto hechos en el Perú como reimpresos, y que aparecen bimensualmente.

También se distingue una diversidad de voces, hasta tres redactores, lo que permite variedad de géneros, de noticia a crónica. Uno que es bastante culto, el propio De Contreras, quien era el editor y el traductor del francés al español. Un segundo escritor o periodista que comete algunas faltas de ortografía y el operario del linotipo, pues “llena” con lo que hay en la caja.

“Inclusive, De Contreras se equivoca en una noticia y ofrece disculpas. Eso es periodismo puro. También reimprime un decálogo deontológico sobre cómo actuar ante las noticias falsas y el rumor”, dice.

Además, es pionero en la noticia gráfica. Hay una noticia sobre siameses, algo sobre lo que no se puede escribir y para no tener problemas con la Santa Inquisición, da la noticia en grabado, y dentro de un especie de libro “científico” sobre las deformidades humanas. Así supera la censura del rey.

¿Quién fue De Contreras?

“Joseph de Contreras fue un hombre que monopolizó el poder del impreso en Lima durante cerca de 35 años. Se desempeñó como impresor real, del Santo Oficio, de las cruzadas, de la unidad de San Marcos, y monopoliza las impresiones de todas las tarjetas religiosas de la colonia”, dice Obregón. “Y empieza a inventar el periodismo tal como lo conocemos ahora”.

Provenía de una tradición de inicios del siglo XVII en España. Su abuelo, Gerónimo de Contreras, fue impresor en Sevilla y hacia 1622 imprime “el proyecto de noticiario” las Nuevas de Castilla. “No es periódico porque es infrecuente: entre 1620 y 1644, salieron 10 números”, afirma Obregón. Él es quien decide venirse al Perú.

El hijo, José de Contreras, también publica las relaciones de sucesos, pero tampoco de forma frecuente. Es Joseph, la tercera generación en Lima, quien encuentra las posibilidades de imprimir noticias: su relación tras el terremoto de 1687 de Lima fue reimpresa en México, Madrid y Sevilla y se tradujo al portugués y al italiano, superando los 30,000 ejemplares. Se da cuenta de que la noticia vende.

La partida

De Contreras enferma y fallece. Como no tenía herederos, asume su hermano, quien hacia 1715 reimprimirá los diarios editados por Joseph. Esta gaceta reimpresa es la que los chilenos se llevaron durante la ocupación de Lima.

Luego, su otra hermana y la sobrina reabren hacia 1724 la empresa periodística, con lo cual estamos ante las primeras periodistas, pero es una sociedad machista y el proyecto dura poco: pierden la hegemonía de la impresión de tarjetas religiosas con la aparición de las imprentas informales. No pueden pagar los impuestos y se les quita la imprenta.

“Hay que ser más pretenciosos, con lo De Contreras cambia no solo la visión del periodismo en el Perú, sino también en América. Estuvo oculto 300 años. Pero estamos dando el primer paso, faltan documentales, investigaciones”, sostiene Obregón.

¿Y Bausate y Meza? “Es otra historia. Es el fundador del periodismo moderno. Nadie le quitará algo su desarrollo del periodismo comercial, que es la base del periodismo moderno”.