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Año del Buen Servicio al Ciudadano
SÁBADO 23

de setiembre de 2017

PROMOCIÓN LABORAL INTRACARCELARIA

Hecho en prisión

Experiencias de los talleres ‘Cárceles productivas’ permiten a los reos tener una real reinserción social. Un convenio entre el Inpe y Adex permite potencializar la capacidad laboral de estos hombres y mujeres que purgan condenas.

“Una empresa viene y nos dice: ‘Tenemos una producción de 600 carteras, me las entregas el viernes’. Nos advierte: ‘Si no entregan la producción terminada, no hago efectivo el pago’. Y hay un compromiso de los chicos. Dicen: ‘Profesor, nosotros nos amanecemos’. Y en dos o tres oportunidades nos hemos quedado de amanecida, previas autorizaciones respectivas. Así hemos cumplido, con responsabilidad y compromiso de los internos”, cuenta Miguel Salvatierra, gestor de Producción del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe).

17/7/2017


Pamela Portillo

pportillo@editoraperu.com.pe

Se refiere al trabajo que se desarrolla en el penal Ancón II, donde los trabajadores son los propios internos, los que previamente han sido capacitados y cumplen organizadamente su trabajo con la debida supervisión.

“Actualmente, los internos producen 100 millones de soles al año en 240 talleres de 69 establecimientos penitenciarios en el país. Y el Inpe recaba al año 10%, unos 10 millones de soles, los cuales son utilizados en el fortalecimiento de los talleres, mediante la compra de máquinas y equipos”, detalla Carlos Vásquez, presidente del Consejo Nacional Penitenciario del Inpe.

Reinserción real

Hace cuatro años que el taller ‘Manos invencibles’, de la empresa Renzo Costa, se instaló en este centro penitenciario. Es un taller productivo, posible gracias a un convenio entre el Inpe y dicha firma, que da a los internos la oportunidad de reinsertarse en la sociedad con un trabajo y una remuneración formales, tal como lo estipula el Decreto Legislativo N° 1343, “de promoción e implementación de Cárceles productivas”.

Además de barrotes, módulos de control y los largos pasadizos en forma de zigzag, delimitados por altas paredes grises, cuando uno visita los talleres productivos del penal Ancón II percibe la esperanza, la responsabilidad, el compromiso, y, ¿por qué no decirlo?, la fe en un mejor porvenir para cada uno de los internos.

Hombres trabajando

Al final del pasadizo está escrito en un panel “Talleres de Capacitación y Producción”. Adentro se ubican los amplios salones que albergan a 38 internos varones en plena elaboración de productos de cuero. Uniformados con sus chaquetas guindas, trabajan por grupos en el armado del producto; otros trabajan individualmente en las máquinas de costura. Una gran puerta está abierta y permite el ingreso de luz natural. También están los fluorescentes para iluminar donde falta luz.

“Me siento una persona productiva para la sociedad”, dice uno de los operarios, Klaus, de 22 años, quien está en prisión por el delito de robo agravado. “Yo ya estoy encaminado, no quiero salir a hacer lo mismo. Acá, el beneficio que tengo es aprender: si nos perfeccionamos, podremos trabajar afuera, desempeñarnos en empresas como Renzo Costa. También obtenemos el beneficio de ganar días. Si cada mes hago bien mi trabajo, tengo cinco días de beneficio y eso se va acumulando”, cuenta.

Compromiso total

Al lado del taller ‘Manos invencibles’ están las máquinas de los talleres de costura y de acabados. Este último es muy amplio y consta de varias mesas en las que los internos en grupos confeccionan trabajos en cuero, zapatos y otros. Y en un ambiente pequeño, un grupo de internos hacen carteras en ‘cuero robusto’, por un pedido de 300 carteras de la firma Kaytex.

“Lo que antes nos llevábamos [carteras, monederos, billeteras, etcétera], ahora aquí lo fabricamos”, señala Laureliano, de 33 años. “He aprendido a hacer productos de cuero. Ahora me doy cuenta y me siento orgulloso porque son habilidades de trabajo que he aprendido a hacer, pues antes solo me dedicaba a obtener dinero fácil”.

Sentirse libres

“Acá, los días pasan volando. El trabajo en estos talleres productivos es una manera de sentirnos libres. Sí, libres para trabajar de 8 a 5 de la tarde. Otras chicas también trabajan haciendo sus peluches y manualidades en sus horas libres. Ellas comienzan a producir para vender sus productos afuera, por intermedio de sus familiares, en los días de visita”, comenta Yasmela (40 años), quien integra el grupo de 24 operarias del taller Renzo Costa en el módulo de mujeres del penal Ancón II.

Beneficios para los reos

El presidente del Consejo Nacional Penitenciario del Inpe, Carlos Vásquez, opina que es necesaria la implementación de las ‘Cárceles productivas’, ya que las personas privadas de su libertad que participan en el programa tendrán un registro único de contribuyente para emitir su recibo por honorarios, así como una cuenta bancaria, en la cual se le depositará su remuneración: 70% de esta será de libre disposición, 20% será para su reparación civil y el 10% restante será su contribución al Inpe, para reinvertirlo en los talleres.