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APROXIMACIONES

Familias amables, ciudadanos saludables

En los últimos tiempos, conductas negativas como la indiferencia, la ira, la envidia, el egoísmo, la intolerancia, el mal genio y la violencia no solo dañan la salud de las personas, sino que también destruyen familias enteras.

24/5/2019


José Luis Bravo Russo

Director de 360° Centro de Transformación Familiar

Son conductas que afectan no solo a la familia nuclear (padres e hijos), sino también a la monoparental (mamá con hijos), extendidas (mamá, hijos, abuelos, tíos) y ensambladas (tú, yo, tus hijos mis hijos, nuestros hijos).

Estas conductas, muchas veces, son incontrolables y afectan la estabilidad emocional y espiritual de los hijos, con el consiguiente incremento de males que dañan la armonía y el bien común.

Por eso, es preocupante el incremento de feminicidios, violaciones, casos de violencia intrafamiliar y suicidios, además del consumo de drogas y alcohol, que destruyen a las familias. Pero no todo está perdido. Los especialistas han demostrado que las conductas positivas –entre ellas la amabilidad– contribuyen a mejorar nuestro bienestar físico y psicológico.

A diferencia de la ira, la envidia, el mal genio y otros, ser amables ayuda a prevenir muchos males. Mientras más amables sean las familias, más saludables serán los padres e hijos. Se dice que cuando alguien es amable, vive mejor. ¿Por qué? Sencillamente se deriva de la satisfacción que producen los actos cordiales y el buen trato.

Estas emociones –dicen los especialistas– hacen que el cerebro libere endorfinas, conocidas como las “hormonas de la felicidad”, que previenen enfermedades y son altamente convenientes para el ser humano.

Al ser amables no solo seremos más saludables, venturosos y optimistas, sino que también lograremos que otros lo sean. La amabilidad produce paz y es contagiosa, tiene el poder de “desarmar corazones”; en otras palabras, la cortesía tiene la capacidad de liberar al otro de las emociones negativas, pues ante un gesto gentil, el otro baja las manos, se tranquiliza. Es la amabilidad una fórmula para conseguir la calma en un momento hostil, evitando así una posible conducta negativa.

¿Cómo ser amables? La amabilidad es una virtud en las familias. Ser cordiales es mostrar interés por las cosas de los demás, sonreír, ofrecer un trato cálido, ser atento, saludar, dar las gracias y despedirse, pedir perdón.

De acuerdo con la especialista Silvia Chuquimajo, “la amabilidad cambia por completo el ambiente familiar; se goza, disfruta y rejuvenece el corazón”.

Implementar una cultura amable en nuestra familia acrecienta el deseo de compartir el tiempo. La gente quiere estar más tiempo, conversar más, sentirse cómodos con los otros integrantes de la familia porque sienten que se les atiende y respeta.

La amabilidad no es debilidad, como lo quieren sostener algunos; por el contrario, muestra entereza, seguridad y certeza en las relaciones con los demás. Convirtamos la amabilidad en un hábito familiar, en un modo de vida, en una práctica constante. Solo así podremos educar generaciones futuras más seguras, honestas y respetuosas, que mucha falta nos hace.