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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 20

de octubre de 2019

El valor de ser donante de sangre

Por primera vez en el país, la donación voluntaria de sangre se integrará a la parte formativa de la población escolar. Se espera con ello producir una participación activa en este acto solidario.

12/7/2019


La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mejor manera de lograr que los países tengan un suministro fiable de sangre segura consiste en obtener la totalidad de las donaciones de voluntarios no remunerados. En el país, se avanza para alcanzar esta meta.

Cifras del Ministerio de Salud (Minsa) revelan que el año pasado solo el 1.22% del total de la población peruana donó sangre; la meta ideal es llegar a un 2%, tal como lo establece la OPS. Los centros de hemoterapia y bancos de sangre recaudaron 382,586 unidades de sangre durante el 2018 en todo el país, cuando se necesitan, de acuerdo con nuestra realidad, alrededor de 624,748 unidades colectadas, que beneficiarían a cerca de un millón de pacientes.

Sin embargo, del total de lo recaudado el año pasado, solo el 9.85% provino de donantes voluntarios de sangre, el resto (90.15%) procedió de donantes por reposición.

Cajamarca, San Martín y Loreto son las regiones que mayor número de donantes voluntarios de sangre aportan al país. En Cajamarca, el índice de donantes es de 55.9%; en San Martín, 47.8%; y en Loreto; 31.1%, de acuerdo con la información proporcionada por la Dirección General de Donaciones, Trasplantes y Banco de Sangre del Minsa correspondiente al 2018.

La otra cara es lo que sucede en la región Ucayali; de las 4,940 personas que acudieron a donar sangre en el 2018, solo 48 fueron en condición de donantes voluntarios, los 4,892 donantes restantes lo hicieron por reposición (para familiares o amigos).

La sangre es un recurso vital en los tratamientos quirúrgicos programados y en las intervenciones urgentes. Permite aumentar la esperanza y la calidad de vida de los pacientes con enfermedades potencialmente mortales, así como llevar a cabo procedimientos médicos y quirúrgicos complejos. Asimismo, es fundamental para tratar a los heridos durante urgencias de todo tipo (desastres naturales, accidentes, conflictos armados, etcétera) y cumple una función esencial en la atención materna y perinatal.

Un donante voluntario de sangre puede salvar la vida de al menos tres personas, pero en el país, como en otros del mundo, existe una evidente necesidad de donaciones regulares.

Ante esta realidad, el Gobierno se ha propuesto formar a las futuras generaciones para que tengan una participación activa en este acto solidario. Así, se promulgó la Ley que Promueve la Donación Voluntaria de Sangre en la Educación Básica Regular (N° 30980) y cuyo objetivo es incorporar en la Ley General de Educación el principio de la cultura de donación voluntaria de sangre, como mecanismo para afianzar los valores de solidaridad y altruismo, a fin de colaborar en la mejora sustancial de la salud.

De esta manera, por primera vez en el país la donación voluntaria de sangre se integrará a la parte formativa de la población escolar y se espera con ello producir el cambio generacional, con una participación activa como donante voluntario, altruista y no remunerado. Esperamos que esta medida permita en el corto plazo revertir la realidad actual.