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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 20

de octubre de 2020

REFLEXIONES

Día de la Madre

Recuerdo mi etapa colegial como una llena de buenos momentos y anécdotas, especialmente cuando olvidaba alguna tarea en casa y llamaba a mi mamá en el primer recreo para que me la traiga, pero con nivel de urgencia “para ayer” porque lo iban a recoger apenas terminara el receso. Tengo muy fresco también que primero se enojaba y empezaba a reclamarme por olvidadiza y luego cerraba diciendo “voy”.

9/5/2020


Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


El detalle en esa historia es que mi casa quedaba como a una hora del colegio y hasta el día de hoy no comprendo cómo lograba llegar en 30 minutos a tiempo para la entrega, siempre me salvó a pesar de que sus ojos verdes se incendiaban y se le brotaban las venas del cuello del coraje que tenía porque decía que la había puesto a correr. Por supuesto, yo la llenaba de besos, agradecimientos y promesas de que nunca se repetiría, pero siempre se repetía y ella siempre acudía.

También, cuando era niña, renegaba por no haber heredado su color de ojos, pero creo que heredé algo tan bueno como eso, su fortaleza y determinación para que la familia sea unida. No sé cuál fue su secreto, pero lo logró, tanto así que a pesar de la distancia física, mis hermanos y yo nos sentimos más cerca que nunca.

En consecuencia, extrañaré no estar mañana sentada en su mesa deleitándome con algún “plato nuevo, preparado especialmente para ese día”, como solía sorprendernos. Me hará falta abrazarla, olerla y escuchar su voz. Este año será tan diferente que hasta faltará mi hijo mayor, pero estaré con mis niñas. Seremos tres mujeres celebrando la vida en medio de una cuarentena que está cambiando las costumbres familiares. Agradezco infinitamente poder tenerlas sanas y conmigo.

En contraste, estoy consciente de que hay familias donde faltará a quien rendirle homenaje porque el virus vino a recogerlas antes de tiempo, pero creo que una madre nunca muere. Tal vez, su presencia física desaparece, mas su amor y enseñanzas permanecen. Pienso que esta es una oportunidad para valorar a la mujer que nos dio la vida. Esta vez no podremos disfrazar ausencias reiteradas con electrodomésticos, flores, invitaciones a comer o regalos, como flor de un día. Ahora nos toca encontrar la manera de estar cerca, aún a la distancia. Tengamos claro que después es tarde.

Finalmente, recordemos cuál es el concepto del Día de la Madre. Así sea de manera presencial, a distancia o desde nuestro recuerdo, tratemos de hacerles sentir cuán importante son para nosotros. Mi mamá sabe que soy un desastre para los regalos, así que le entrego lo único que tengo, mi amor mediante palabras que espero que siempre sean un puente que mantenga unidos nuestros corazones. También coincido con la frase de Mark Twain: “Mi madre tenía una gran cantidad de problemas conmigo, pero creo que lo disfrutó”. Feliz día, mamá.