Tipo de cambio:

Compra: 3.402

Venta: 3.404


Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 3

de junio de 2020

REFLEXIONES

Dejemos atrás el pasado

Estaba en casa acompañada por mis dos hijas. Tenía una torre de galletas preparadas por la mayor en lugar de torta, mientras la más pequeña miraba emocionada cómo encendía las velas. Mis padres y hermanos se hicieron presentes mediante una videollamada y así cantamos juntos la canción de feliz cumpleaños, pedí un deseo y acepté la llegada de los 45.

23/5/2020


Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Creo que los cumpleaños traen una vorágine de emociones y sensaciones. Con los años aprendí que hay situaciones que no podemos apresurar y otras que jamás detendremos. Entiendo la importancia de disminuir el paso para disfrutar las cosas simples, por eso ahora me demoro bebiendo una copa de vino y paladeo la comida que me gusta. Elijo con cuidado las palabras cuando tengo que tratar temas delicados con quienes amo y soy celosa de mi tiempo y con quienes decido compartirlo.

También, como resultado del paso de la vida, tengo arrugas; algunas por risa y otras de preocupación, pero no me pongo bótox ni trato de esconderlas, al menos no todavía. Las exhibo como huellas vivenciales porque en la vida hay que luchar constantemente para avanzar. Muchas veces, tenemos que romper con todo lo que nos daba una falsa sensación de comodidad para emprender un nuevo camino que tememos porque sabemos que nos costará esfuerzo, pero el anhelo de llegar al destino nos brindará la fortaleza necesaria.

Con el pasar del tiempo aprendemos que ir lento nos lleva más lejos y nos permite disfrutar del viaje, aceptamos que habrá gente que se irá quedando y otra a la que alejaremos voluntariamente por nuestra paz mental o salud emocional, pero en cambio tenemos la certeza de que las personas que nos acompañan constantemente a pesar de las circunstancias adversas están unidas a nosotros con lazos desde el corazón.

Comprendemos también que en la vida, la libertad y la felicidad a veces tienen un precio, mas siempre valdrá la pena transitar por un camino de lágrimas temporales que vivir sumergidos en tristeza permanente; además, tengo la certeza de que siempre aparecerá un cielo azul que nos devolverá esperanza y sonrisa.

Finalmente, confiemos en que si estamos vivos es porque todavía tenemos cosas que hacer, algo que dar y mucho por amar. No pasemos facturas viejas a tiempos nuevos, mejor tengamos presente que estar vivos es un milagro y debemos ver cada año nuevo que cumplimos como una oportunidad para desafiarnos, salir de nuestra zona de confort y dar el salto hacia aquello que siempre quisimos hacer.

Recordemos, la vida no espera y el mérito está en no quedarnos en el intento, sino en ser generadores constantes del cambio positivo que anhelamos. Dejemos de temer al fracaso y empecemos a movernos, como decía Nelson Mandela: “La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre”.

El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.