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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 7

de abril de 2020

Compromiso con las regiones

“Este es solo uno de los avances que pueden multiplicarse en el futuro, y el ahínco puesto ahora nos encaminará hacia la descentralización y se consolidará el vínculo del Ejecutivo con los gobiernos regionales”.

24/2/2020


El centralismo es un escollo que el Perú ha enfrentado desde el nacimiento de la República, y sus efectos perniciosos se reflejan en el desarrollo dispar entre la capital y las demás ciudades. Cada gobierno ha buscado superar tal situación, pero con poco o escaso éxito, por ello es importante el compromiso asumido por el Poder Ejecutivo para trabajar de forma coordinada con los gobiernos regionales.

Con ocasión de la ceremonia de asunción del nuevo titular de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR), Servando García Correa, el presidente Martín Vizcarra ha ratificado la voluntad política de su gestión en trabajar para el progreso de las regiones, a fin de lograr el desarrollo de cada pueblo de la jurisdicción nacional, con visión de desarrollo territorial y basado en factores como la predictibilidad y oportunidad en la ejecución presupuestal de las políticas públicas.

Esa voluntad política queda manifiesta en gestos tan importantes como las reuniones frecuentes del Jefe del Estado y sus ministros con los titulares de región para consolidar los objetivos trazados como nación, compromiso que está dando resultados positivos. Precisamente, gracias a ese esfuerzo compartido en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la disminución de manera significativa de la anemia en los niños a escala nacional es un logro importante, pues ha marcado un punto de inflexión para comenzar a reducir los indicadores de esta afección que incide de manera negativa en el desarrollo de los niños.

Además, los encuentros de gobiernos regionales y Poder Ejecutivo (Gore-Ejecutivo) se han convertido en un ejemplo de ese esfuerzo porque en tales reuniones se definen prioridades para alcanzar niveles acordes con un país desarrollado, y así responder a las demandas de la población, cuya resolución permitirá sentar las bases de la nación próspera a la que aspiramos ser en el bicentenario.

En esta clase de encuentros, por ejemplo, se pueden reunir directamente los representantes de los 19 ministerios y los 26 gobiernos regionales, potenciar la colaboración entre regiones para la gestión del agua y de recursos turísticos, consensuar reglamentos de procedimientos entre gobernadores y funcionarios, y establecer metas concretas como la reducción de la anemia y la desnutrición crónica infantil.

Estamos pues ante un dinámico mecanismo de concertación en la definición de planes de trabajo entre las principales autoridades del país, que incluyen acciones como el destrabe en la ejecución de obras de infraestructura y el tendido de instalaciones para ampliar la cobertura de agua potable y servicio de alcantarillado.

Este es solo uno de los avances que pueden multiplicarse en el futuro, y el ahínco puesto ahora nos encaminará hacia la descentralización y se consolidará el vínculo del Ejecutivo con otras instancias de gobierno, lo que facilitará un enfoque global del Estado respecto a las condiciones de desarrollo del Perú para afianzar la revolución social que nos conduzca hacia una nación justa, equitativa y solidaria.