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SALUD Y COMUNIDAD

Comedores aliados contra la anemia

Las madres de los comedores populares son las aliadas del Ministerio de Salud para la reducir los índices de anemia infantil que se da en la capital.

12/1/2016


José Vadillo Vila jvadillo@editoraperu.com.pe

La vida de un comedor popular empieza muy temprano y termina a golpe del mediodía, después de que el último comensal se lleva su táper de comida. “Un comedor tiene que dar comida que alimente y que nutra; es lo fundamental”, opina el médico Luis Miguel García, asesor del despacho del viceministro de Salud Pública.

El Ministerio de Salud (Minsa) está capacitando a los comedores populares de Lima Metropolitana porque ellos son un brazo importante para la lucha contra la anemia. ¿Por qué de la capital? “Lima es una región con tanta anemia como el resto del país”, recuerda León: si bien la desnutrición crónica en la urbe es baja (alrededor del 4%), la anemia en Lima llega al 38% de su población, mientras que la media nacional es de 43%. Y no pertenece necesariamente a los sectores populares: el 25% de los niños del quintil cinco, la gente con dinero, también sufre de anemia.

Las madres de los comedores populares de la gran Lima serán las aliadas en la lucha contra la anemia. Ellas serán las capacitadoras, contarán a otras madres, de manera sencilla, su experiencia. Otra de sus funciones será captar a las madres que tienen niños menores de 3 años para que lleven a sus hijos a los centros de atención de salud y reciban allí los sobres de micronutrientes.

Madres capacitadoras

La señora Graciela Grimaldo será una de ellas. Ha participado en tres sesiones de capacitación promovidas por el ministerio junto con otras madres de comedores del distrito de Chorrillos. Es un efecto multiplicador porque los 3,000 comedores limeños aglutinan a alrededor de 300,000 personas de los estratos C y D.

Si bien en su comedor, el Marcavilca –que tiene 20 años, vende sus menús a un promedio de 2 soles y atiende a un centenar de personas–, las socias utilizan en su menú la sangrecita, el bofe, la chanfainita, la carne de res, el hígado, se percató en la capacitación que “habían muchas mamás que estaba equivocadas sobre algunos alimentos y no consumían el bofe, por ejemplo. Y las mamás hemos salido contentas porque hemos aprendido más en cómo utilizar el alimento de origen animal”.

El nutricionista Dante Vásquez y la trabajadora social Sandra León se encargaron de capacitar a las madres líderes de los comedores de este distrito limeño, fue la primera fase del proyecto. Trabajaron para desterrar sus creencias, como aquella extendida de que la betarraga, la alfalfa y el tomate elevan los niveles de hierro, cuando solo dan color; y les enseñaron a balancear los alimentos para tener una dieta más nutritiva.

Si bien es amplio el uso de los alimentos ricos en hierro, las dificultades y dudas de las madres eran sobre cómo utilizar correctamente los sobres con micronutrientes. Y los talleres incluyen la parte práctica, para que no lo usen en líquidos o en alimentos muy calientes, y que se dé todo el contenido en las dos primeras cucharadas, lo que garantiza que el niño lo consumirá.

“El problema es que la gente desconoce el efecto que tiene la anemia, sobre todo en el menor de 2 años. Un niño con anemia tiene oxigenación baja y, por lo tanto, tiene poca conexión de sus neuronas, no rendirá en la escuela y llegará a ser un inadecuado trabajador o no desarrollará todo su potencial” –recuerda León García–. “Por ello, es una política de Estado que los gobiernos posteriores sigan trabajando para disminuir la desnutrición crónica infantil y la anemia”.

En la siguiente fase, las madres capacitadas comenzarán a visitar los hogares donde hay niños menores de 3 años, y ayudarán a convencer a sus madres de que los pequeños acudan a los centros de salud, donde se les entregará las bolsas de micronutrientes, pues de acuerdo con los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) de cada 100 niños menores de 3 años, solo 24 reciben los multimicronutrientes.

Anémicas

Luego vendrá una fase que incluirá la capacitación masiva de los proveedores de salud (médicos, obstetras, enfermeras, técnicas). Se les concienciará de que el cordón umbilical debe cortarse recién dos o tres minutos después de que el niño nace, a fin de que este reciba sangre de la placenta; unos 60 a 70 centímetros cúbicos significan reserva de hierro para cinco o seis meses.

Otra problemática es el número de niños que nacen prematuros en el Perú: 25%, sobre todo en Lima, lo que resta la transmisión del hierro que se da justamente en las últimas cuatro semanas de gestación. “Esos niños no salen con reservas, ¡ahí está la fábrica de los anémicos! Al mes o dos meses, esos niños hacen anemia”, dice León. Ello debido a las gestantes adolescentes (25%), muchas de las cuales vienen anémicas, por lo que urge el control prenatal, que también permitirá detectar la infección urinaria no sintomática. A ello se suma el aumento de las cesáreas y, por ende, la prematuridad.

Para el sector Salud es fundamental trabajar en conjunto con el Ministerio de Educación la lucha contra la anemia en la formación de los escolares. Y lo ideal, sugieren, es que retorne el curso de la Salud en las escuelas, para que los adolescentes sepan cómo prevenir esta enfermedad, fortificar sus alimentos y educar así a las futuras madres.

250,000 niños más

En 2015, el Estado adquirió 237 millones de sobres de micronutrientes, con los que se atendió a 800,000 niños. Este año, se distribuirán 378 millones de sobrecitos, con lo que se asistirá a un millón 50,000 menores, 250,000 niños más. “Será la verdadera universalización”, opina León.

El Minsa hizo la transferencia para que Essalud atienda con los micronutrientes a 33,000 niños asegurados (15,000 en Lima) que recibían esta atención, igual sucederá con la Sanidad.

“Cada administración de fondos de aseguramiento debe comprar sobres para sus niños. Y Essalud lo hará a partir de este año. Con ello, estamos cubriendo a menores de 3 años, asegurados y no asegurados”.

Datos

Mediante la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, la sociedad civil trabaja para que esta política de Estado se mantenga no obstante los cambios de gobierno.

El Minsa ya intervino en 2,400 de los 3,077 comedores en Lima. Capacita dos socias líderes por cada comedor popular, para que ellas multipliquen el conocimiento en sus comunidades.

En 2000, el 60% de niños tenía anemia; en 2014 se redujo a 43%.

La política de distribución de los sobres de multimicronutrientes la inició el Minsa en 2009 y desde 2015 es prácticamente universal.

Las bolsas contienen hierro, vitamina A, zinc, ácido fólico y una cobertura de grasa de soya.

La Municipalidad de Lima, en su gestión anterior, desarrolló el plan Anemia Cero en los lugares más pobres de la ciudad, que logró disminuir la anemia entre 10% y 12%. Hoy el Minsa se encarga de comprar las bolsas.

6 mil madres de 3,077 comedores serán capacitadas por el Minsa.