Tipo de cambio:

Compra: 3.214

Venta: 3.217


Año del diálogo y la reconciliación nacional
DOMINGO 21

de enero de 2018

MEMORIA PLÁSTICA

Artista de lo cotidiano

Retrospectiva del escultor chiclayano Miguel Baca Rossi presenta diferentes facetas de su trayectoria.

13/1/2018


Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

La obra de Miguel Baca Rossi forma parte del día a día de muchos peruanos. Sus trabajos ocupan el espacio público de sitios tan diversos como su natal Chiclayo, Lima y Puno. En la capital son varios los distritos que cuentan con esculturas suyas.

El César Vallejo frente al Teatro Segura, en el Cercado de Lima, la Santa Rosa del Cementerio de la Policía Nacional, en Chorrillos, y la estatua en honor a Abelardo Quiñones, que estuvo en el óvalo Gutiérrez de Miraflores y ahora se encuentra en La Molina, son algunos ejemplos de su legado con el que se convive a diario.

Desde esta semana, el Icpna del Centro de Lima presenta una retrospectiva que acercar y explicar su arte. Varias de las piezas exhibidas son inéditas, lo que le da un encanto especial a la visita.

Retrato local

Fernando Villegas, curador de la exposición, explica que Baca Rossi es una figura relevante para entender la escultura en el país. “Ningún otro peruano logró representar lo que significa el Perú”, asegura.

Cuenta que Baca Rossi se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes bajo la influencia de José Sabogal y su costumbrismo. Esa cercanía impulsó al creador chiclayano a capturar en sus trabajos las tradiciones y los personajes típicos de Lambayeque.

Pero también exploró otros caminos. Por ejemplo, persiguiendo darles movimiento a sus esculturas, hizo trabajos inspirados en la tauromaquia. Asimismo, tiene escenas campestres, como el encierro del ganado o el galopar de caballos.

Personajes seguros de sí

Villegas hace notar que los personajes de extracto popular en las piezas de Baca Rossi no se muestran sumisos, sino seguros de sí mismos. Le confiere esta característica a la forma de ser de los norteños.

Otra característica de sus trabajos es que son figuras estilizadas y que tienden a la monumentalidad. Refiere el experto que Baca Rossi hacía los bosquejos de proyectos que le interesaban antes de pensar en dónde podía plasmar su inspiración.

Así, en esta retrospectiva se encuentra una maqueta para un memorial a los mártires de Uchuraccay que no llegó a plasmar en un espacio público, pero también se halla el modelo del César Vallejo que mencionamos, así como otras iniciativas más.

Cuenta Villegas que el espíritu docente de Baca Rossi lo motivó a hacer varios trabajos sobre héroes. Bustos de prohombres de la Patria hechos por él se encuentran en el Palacio de Gobierno. Uno de los bosquejos que estuvieron esperando algún tiempo para ser llevados a cabo fue una escultura de Simón Bolívar.

Villegas indica que la maqueta –presente en la exposición– estaba en el taller del artista por varios años, hasta que llegó un interesado en ese trabajo. Baca Rossi, refiere, se hallaba en el hospital, pero se levantó ilusionado por llevar a cabo ese encargo. Esa estatua se ubica en San Isidro, en la sede de la Secretaría General de la Comunidad Andina.

Otras piezas de interés son las máscaras mortuorias del historiador Jorge Basadre y del político Víctor Raúl Haya de la Torre; además de personajes famosos y estampas costumbristas regionales, el artista capturó otros hechos más actuales, como su escultura al hippie o a la madre y el hijo de Biafra sufriendo desnutrición. Menciona Villegas que esta última pieza data del año del viaje del hombre a la Luna. La mujer, según su lectura, mira al cielo no por casualidad, sino como una crítica social.

Cuidado y exportación

Una de las piezas que forman parte de esta retrospectiva es el modelo que hizo de una estatua de San Martín de Porres. Fernando Villegas comenta que el presidente Fernando Belaunde le regaló una copia en plata al papa Juan Pablo II. El especialista señala que no todas las obras de Baca Rossi tienen el cuidado necesario. Pone como ejemplo que varios bustos de héroes fueron alterados al pintárseles los galones. Dos esculturas conocidas suyas, las dedicadas a Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, también han sido pintadas.

Indica Villegas que esta acción modifica la pátina del bronce, distorsionando la obra del artista.