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de setiembre de 2019

PULSOLEGAL

Apuntes sobre el coliving

22/8/2019


Yuri Vega Mere

Socio Sénior del Estudio Muñiz, Olaya, Menéndez, Castro, Ono & Herrera

Hace poco comentábamos el buen momento que vive el coworking como una nueva modalidad de contratación aparecida algunos años atrás en el mercado inmobiliario al lado de otras figuras (por ejemplo, las oficinas boutique) que procuran satisfacer una demanda específica. En lo fundamental, estas estructuras están orientadas a ofrecer espacios en los que se asiente y desarrolle la actividad laboral de los interesados.

El menú de productos inmobiliarios, por supuesto, no ha dejado de crecer. Y por ello el coworking ha dado lugar al nacimiento de una nueva figura: el coliving. Se dice que apareció en el Silicon Valley, California, Estados Unidos, que es la zona geográfica de los grandes inventos tecnológicos: allí nacieron el transistor, el ordenador y la mayor parte de las herramientas que usamos en la era digital; allí se asientan las empresas dedicadas a la innovación y la tecnología.

En el coliving no se ofrecen espacios en los que se tendrán vecinos a los que nunca se conocerá; el coliving está pensado para los que quieren establecer una red (network) que va más allá de una convivencia tradicional. Es cohabitar bajo un local común (edificio o departamento) y acceder a otras experiencias: compartir zonas de conectividad wifi, comedor, gimnasio, espacios de juego, cocina y, de ser el caso, una habitación, hasta permitir a los ocupantes trabajar en el mismo sitio y aprovechar que existen intereses similares de otros inquilinos.

Esta opción gusta especialmente a los mileniales y a los nómadas digitales, dado que al bastarles una tableta, una notebook o un smartphone para trabajar, ahorran tiempo y dinero al no tener que desplazarse siempre a otros lugares.

El coliving, que ha crecido en las grandes ciudades, ya existe en nuestro medio y requiere de una estructura especial para que funcione: contar con una administración centralizada que se haga cargo de los espacios comunes y vele por la filosofía del producto.

Pese a que se trata de un primo hermano del coworking, el coliving conserva la naturaleza jurídica de un arrendamiento al cual se suman algunos servicios.