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Año del Buen Servicio al Ciudadano
MARTES 25

de julio de 2017

APROXIMACIONES

Agua: eje único y transversal

Los acuerdos 6 y 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la agenda 2030, firmado por 163 Estados de la ONU, establecen: “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos” y “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.

6/5/2016


Luis Luján Cárdenas sociólogo y periodista

En ese sentido, la gestión integral de los recursos hídricos en el Perú representará una gran responsabilidad para el nuevo presidente de la República a partir del 28 de julio. Sin un correcto, eficiente y democrático uso y conservación del agua, será iluso eliminar la desigualdad social, la pobreza y la injusticia. Es decir, no será factible una gobernanza sostenible.

“Sin dudas, los retos que plantea la gestión del agua en el Perú son muy relevantes y van a ser necesarios muchos esfuerzos y mucho trabajo de coordinación para poner en marcha el nuevo Plan Hidrológico Nacional”, sostiene Liana Ardiles López, directora general del Agua, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España, que estuvo en Lima a propósito de la Cuarta Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (Latinosan).

Los retos más importantes serán: concertar la voluntad de todos los actores respecto a la gestión del agua (solo se han conformado seis consejos de recursos hídricos de cuenca en los últimos cuatros años); ejecutar y financiar el Plan y la Estrategia Nacional de Recursos Hídricos, y fortalecer el Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos e institucionalizar la Autoridad Nacional del Agua.

Liana Ardiles, al respecto, plantea: “La política del agua es una política transversal, como lo es la del medioambiente, ya que de la adecuada gestión del agua depende el correcto desarrollo de otras políticas sectoriales como la agricultura, el turismo, la producción energética, la ordenación del territorio, la gestión de desastres naturales o la propia conservación de la naturaleza, incluidos los ecosistemas hídricos o asociados al medio hídrico”.

Además, destaca que el agua debe ser paralelamente un eje único, con identidad propia y vertebrador de la política de todo Gobierno, una política de Estado, con sustantividad y autonomía propia.

Al igual como sucede en España, la política peruana del agua no ocupa el espacio que debiera en la agenda nacional. No debe estar bajo la sombra de otras políticas. Todo lo contrario, debe ser complementaria, integral, multisectorial y, sobre todo, social. Para ello, es importante que los actores decisorios, especialmente políticos, comprendan y valoren la importancia del agua en la vida, el desarrollo y el progreso nacional.

“Su correcta gestión es imprescindible para la puesta en marcha de cualquier política de crecimiento económico y desarrollo social, y para asegurar que ese crecimiento sea sostenible desde el punto de vista social, económico y medioambiental”, señala la alta funcionaria española, con quien coincido plenamente.