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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MIÉRCOLES 18

de setiembre de 2019

REFLEXIONES

¿Estamos en la época de la confusión generalizada? (II)

12/9/2019


Manuel Arboccó de los Heros

Psicoterapeuta. Profesor universitario

Decíamos en la entrega anterior que hoy (casi) todo el mundo vive confundido, y que el ser humano ha ido perdiendo su humanidad, su capacidad de contacto, de vincularse con otros y de conformar grupos de soporte y formas de sentido, y que nunca hemos estado tan rodeados de aparatos, de aplicaciones y de la fría tecnología.

Parece que ya “no fuera necesario” ir a las tiendas, o saludar, conversar, solicitar algo pidiendo por favor y mirando a la cara para luego despedirse con un “hasta luego”. Nada de eso. Hoy, con los aplicativos, todo nos llega rápido, fácil y barato a la casa. Hoy “todo es ilimitado” y al instante, todo menos la empatía, la comunicación y la colaboración.

La especialidad médica más rentable –según diversos reportes– es la cirugía plástica. Si no me gustan ni mi cara ni mis pechos ni mi barriga ni mis piernas ni mi trasero ni mis genitales, pues no hay problema: contamos con bisturís, bótox, liposucciones, cremas antiarrugas y cremas antienvejecimiento (como si evitar el envejecimiento fuera posible). Además, los miércoles y viernes hay descuentos increíbles en las farmacias, por lo que uno no puede dejar de ceder a la tentación de comprar más y más pastillas, cremas y multivitamínicos. Todo con tal de evitar el paso del tiempo y la muerte. Además, hay 2 por 1 en ansiolíticos.

Muchas personas no se sienten a gusto ni con su edad ni con su cara ni con su sexo ni con su familia ni con su país. Modalidades intermedias y confusas o del tipo outsider son más comunes hoy. Se publican todos los días en las redes rarezas de todo tipo ocurridas desde lugares remotos tanto como a la vuelta de la esquina. Y resulta que ahora todo es normal o debe serlo, pues el eslogan “es mi vida y hago lo que quiero” es prácticamente un artículo constitucional sujeto a cero críticas.

Estamos en la época de la confusión generalizada. Pocas columnas quedan en pie. De asfixiantes dogmas en épocas pasadas pasamos ahora (desde hace unas décadas atrás) a una era de un relativismo absoluto con cierto aire nihilista, además de las conocidas posverdades.

Esta sociedad está al borde de normalizar la psicosis, es una sociedad propsicótica. El antiguo régimen manicomial se impone ahora como estilo de vida vigente y preferible. Y tenga cuidado de opinar distinto, amigo lector, pues no faltarán los que lo acusarán de antiguo, conservador, ortodoxo y abusivo defensor del sistema patriarcal machista y retrógrado. Y si insiste, verán la forma de callarlo violentamente, pues, eso sí, vaya que justifican su prepotencia.