Así, un paso importante en todo este proceso de recuperación de la citada zona arqueológica, ubicada en el distrito de Lurigancho-Chosica, se registró con la inauguración del Jardín de Especies Nativas, obra ejecutada por la comunidad asentada en los alrededores del lugar.
Especies autóctonas del Perú, como los algodones pardo, blanco y verde (traído del norte del país), huarango, pallares, lúcuma, caigua, kiwicha, haba, maíz chulpi, quinua, entre otras que crecen en la Costa y Sierra, se sembraron en un área de mil 500 metros cuadrados.
Los moradores participaron en la limpieza, rotulado, siembra y cercado del jardín, inspirados en una experiencia similar realizada en la Huaca Pucllana, explica Janet Tovar, representante de la comunidad que hizo posible este trabajo.
Ella considera importante involucrar a la población en el rescate, valoración y conservación del patrimonio cultural del país, tal como quedó demostrado en el trabajo realizado para el acondicionamiento del terreno de cultivo que reúne a lo más representativo de la agricultura peruana.
"Ahora sabemos lo trascendental que es tener tan cerca de nuestros hogares un patrimonio arqueológico importante en el desarrollo histórico de Lima. Por eso, nos sentimos identificados con nuestra cultura y nos hemos comprometido en su conservación y promoción turística."
Agradecimiento
La dirigente vecinal agradece el apoyo del Ministerio de Cultura, de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, y la ONG Cesal, instituciones que desarrollaron el trabajo de sensibilización de los pobladores para que reconozcan el valor del patrimonio.
Paulo Béjar, arqueólogo e investigador de la zona de Cajamarquilla, detalla que este jardín permitirá no solo a pobladores, sino a los visitantes locales y extranjeros, adquirir un mayor conocimiento sobre la flora peruana.
Esa biodiversidad, recalca, hizo posible el desarrollo de diversos aspectos de la vida en el mundo prehispánico, como la alimentación, la textilería y la construcción.
Béjar indica que para lograr este nivel de participación de los habitantes se realizaron talleres de desarrollo de la identidad local, con presencia de padres de familia y jóvenes, así como jornadas de sensibilización con asistencia de más de dos mil personas.
"Nuestro objetivo es lograr lo hecho en complejos arqueológicos, como Mateo Salado, olvidados en el pasado y que ahora son emblema de la identidad de Lima como ciudad con herencia cultural milenaria." (LZD)
En Cajamarquilla, los pobladores de la zona, así como los estudiantes y público en general, podrán tener un mayor conocimiento sobre la flora local, tan importante para el desarrollo de diversos aspectos de la vida en el mundo prehispánico, como la alimentación, los textiles o la construcción.
Historia
Cajamarquilla fue un importante centro cultural, religioso y comercial donde se asentaron las culturas Lima e Ychma. Se desarrolló entre finales del período Intermedio Temprano (200 a 700 d.C.) y la conquista inca (1450 d.C.)
El área arqueológica está conformada por un conjunto de estructuras, tanto de forma rectangular como piramidal, construidas con tierra.
Al encontrarse el valle del río Rímac, al borde del cauce del río Huaycoloro o Jicamarca, Cajamarquilla fue un área muy fértil y se constituyó como la ruta comercial principal entre el Altiplano y las comunidades de la costa del Pacífico.