"Sin fraude la victoria de Putin en la primera vuelta es imposible", aseguró Guennadi Ziuganov, veterano líder del Partido Comunista de Rusia (PCR).
A diferencia de los anteriores comicios en los que ha participado desde que llegó al poder en 1999, Putin ya no cuenta con el apoyo indiscutible de la mayoría de los rusos, según todos los sondeos.
Putin ya no es aquel dirigente infalible que fue considerado El hombre del año por la revista Time en 2007, como quedó demostrado en las protestas antigubernamentales de diciembre, las más multitudinarias desde la caída de la Unión Soviética.
Sus contrincantes intentan aprovechar ahora el ánimo de protesta entre la población para plantar cara al líder ruso, que ha dedicado las últimas semanas a recorrer el país más grande del mundo de punta a punta para recuperar el terreno perdido.
Según los analistas, más que el fraude oficialista en las elecciones parlamentarias, lo que empujó a la gente a la calle es el desprecio a la voluntad popular que demostró Putin al anunciar que cuatro años antes ya había decidido que retornaría al Kremlin.
Comunistas
Dos de sus rivales son viejos conocidos, Ziuganov y el excéntrico líder nacionalista Vladimir Zhirinovski, ya que lideran sus respectivas formaciones políticas casi desde la caída de la Unión Soviética.
La diferencia radica en que los comunistas obtuvieron en las legislativas casi el veinte por ciento de los votos y, por primera vez desde 1996, se presentan como alternativa al tándem gobernante integrado por Putin y el presidente, Dmitri Medvedev.
Ziuganov ya no parece dispuesto a jugar más el papel de oposición civilizada y ha apoyado todas y cada una de las demandas presentadas por la oposición no parlamentaria, desde la anulación de los resultados de las elecciones a su repetición a finales de este año.