Es momento de evocar a aquellos legendarios pescadores alineados a la orilla de aquel antiguo pueblo perteneciente al señorío de Sulco, que comprendía el actual distrito de Surco, las zonas aledañas a Chorrillos y parte de Barranco. Su capital fue la ciudad de Armatampu, al pie del cerro Bermejo, hoy conocido como el Morro Solar.
En mi paseo por el malecón descubro la Cruz que ilumina su horizonte, muy cerca al Cristo blanco. Es una tarde límpida y el verdor de los acantilados contrasta con los feos paneles colocados a la altura del malecón Pazos. Atrás, lucen sus líneas modernas, como cajones surrealistas, los nuevos edificios.
Barranco no es solo leyenda, sino una superposición de historias. Fundada en 1535, tiene su curiosa ermita a partir del siglo XVII, nació como villorrio el 26 de octubre de 1874 y el 4 de junio de 1962, su alcalde Manuel Campodónico y Fernando Guiurffia la denominaron Ciudad Heroica por el papel que le cupo realizar durante la Guerra con Chile.
Su paisaje urbano la ha convertido en un punto de gran atractivo turístico, con sus casonas de extraordinaria belleza arquitectónica, como la mansión de los Miró Quesada y la vieja mansión de los Solís, que aún se mantiene en pie por milagro.
También están los caserones que sobreviven en las calles San Martín –especialmente el que data de 1905–, Melgar, Carlos Zegarra, jirón Tacna, donde se halla la residencia de la familia Dasso, o aquellas de la calle Ayacucho, como la del doctor Juan Vicente Ugarte del Pino –jurista, historiador y expresidente de la Corte Suprema del Perú–, ubicada muy cerca del Puente de los Suspiros.
El primer dueño de esta casa de ensueño fue don José Vicente Ugarte y Lobón, cusqueño nacido en Urubamba, abuelo del jurisconsulto y uno de los héroes de la Guerra del 79.
Hay en Barranco casonas que deben ser declaradas patrimonio cultural y monumental de la nación, entre las que se incluye las que fueron hogar de los poetas José María Eguren, Abraham Valdelomar, César Moro, Juan Parra del Riego, la compositora Chabuca Granda, etcétera.
Hoy viven en ese distrito, también llamado Ciudad de los Molinos, el escultor Víctor Delfín y el pintor Fernando de Szyszlo.
La actual burgomaestre de Barranco, Jéssica Vargas, tercera mujer en asumir la alcaldía de ese distrito, pues antes fueron Catalina Miranda (1914-1916) y Josefina Estrada (1999-2000), tiene el proyecto de recuperar el esplendor de esta "aldea de humildes pescadores / que recibió del cielo / su bautismo de luz", rehabilitando el antiguo funicular, inaugurado el 28 de julio de 1896 por el presidente Nicolás de Piérola y que funcionó hasta los años 70.
Claro que Barranco también tiene su otra cara, en los barrios pobres y en esa lacra creciente que debe desaparecer de una vez por todas, la drogadicción.